En el corazón del Carolino ha surgido una figura que despierta tanto asombro como debate: Mircea Gabriel, un hombre de origen rumano que ha ganado popularidad en redes sociales por su peculiar método de “curar” dolencias a través de lo que él llama su “energía”. Sin credenciales médicas ni títulos oficiales, Gabriel se presenta como un sanador callejero, mejor conocido ya por muchos como “el quita dolores”.
Su presencia, aunque inusual, no representa por ahora un delito, aclaró Gabriel Biestro Medinilla, presidente de la Comisión de Gobernación del Cabildo de Puebla. En entrevista, Biestro subrayó que será la Dirección de Vía Pública quien determine si su estancia en la vía pública será sancionada, más allá del revuelo que ha generado.
“Es como un mago: hace trucos, pero la magia no existe. Y aunque se presentan como tales, eso no los hace delincuentes”, explicó Biestro al comparar la actividad del rumano con un acto de ilusionismo más que con una práctica médica formal.
La polémica en torno a Mircea Gabriel aumentó luego de que se viralizaran videos en los que se observa a ciudadanos acercándose a él con la esperanza de aliviar molestias físicas. El hombre recibe a los interesados con un cartel y acepta sólo cooperaciones voluntarias a cambio de sus servicios.
Sin embargo, lo que comenzó como una curiosidad ahora genera problemas logísticos. Las filas para atenderse con el “quita dolores” se han extendido notablemente, obstaculizando el paso peatonal en la zona del Carolino. La creciente afluencia de personas ha llevado a las autoridades a vigilar de cerca el fenómeno.
Aunque Mircea Gabriel no se ostenta como médico ni receta medicamento alguno, el espectáculo de sanación que ofrece ha calado hondo en un sector de la población que, al parecer, prefiere aferrarse a la fe o a lo esotérico antes que a la ciencia médica.
Mientras tanto, la ciudad observa con atención cómo esta figura insólita se vuelve parte del paisaje urbano, entre la admiración de algunos y la preocupación de otros. ¿Curandero o showman? El tiempo y las autoridades lo dirán.
