El mole poblano es un platillo barroco que tiene más de 20 ingredientes, que van desde chiles secos como chile ancho, mulato, pasilla, chipotles a especias como ajonjolí, clavos, canela, anís.
Además de almendras, chocolate, azúcar, jitomate, cebolla, ajo, tortillas de maíz y se sirve solo, con hierbas como los romeritos o carne de guajolote, pollo y cerdo.
Desde el 2020, en Puebla se decretó que el 7 de octubre se celebre el Día Estatal del Mole, platillo emblemático y que da identidad a los poblanos.
La mezcla de chiles, especias y demás ingredientes que dieron nombre al mole poblano, surgió en el Convento de Santa Rosa, que se ubica en la calle 3 Norte número 1210, en el Centro Histórico de la ciudad de Puebla.
En ese convento de las monjas de la orden dominica y la madre Andrea de la Asunción en la cocina preparaba una receta que fuera original para recibir y agradar al obispo Don Manuel Fernández de Santa Cruz y al Virrey Conde de Paredes y Marqués de la Laguna, en el siglo XVII.
Los relatos añaden que las cocineras indígenas molían todo en el metate y exclamaron “mullí”, ante la espesa mezcla de ingredientes. Al escuchar esto sor Andrea repitió: ¿mole?
Otra versión dice que la monja movía el guiso en la olla de barro con la enorme cuchara de madera y al llegar la madre superiora le preguntó qué hacía, pero la madre Asunción por las prisas en lugar de decir que estaba moliendo el guiso, dijo “mole”. Y fue así como nació este famoso platillo.
En la actualidad, el convento es el Museo de Arte Popular Ex-Convento de Santa Rosa, que abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas, y recorrer las instalaciones del edificio estilo barroco que data de 1698.
