Lo que debería ser una acción permanente y por ello cotidiana, que es la revisión y supervisión de antros en San Andrés Cholula, fue utilizada por la administración de Edmundo Tlatehui como una forma de tratar de aminorar el efecto que tuvo la golpiza de que fue objeto un cliente en las inmediaciones del bar Polanquito.
Edmundo Tlatehui aplicó tropicalizó a su manera aquel refrán que advierte que después del niño ahogado hay que tapar el pozo, para aplicar medidas de supervisión y control tras la golpiza.
Y con ello tratar de justificar y resaltar como algo extraordinario, algo que debiera ser cotidiano.
Así, se informó que con el fin de propiciar espacios seguros para las y los jóvenes, el Ayuntamiento de San Andrés Cholula, a través de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPPC) y la Dirección de Giros Comerciales, continuaron con la implementación de operativos de revisión en centros nocturnos.
En ellos, inspectores municipales y personal de la SSPPC se desplegaron en la denominada zona de antros, ubicada en la calle 14 oriente de la Cabecera Municipal, para supervisar el correcto funcionamiento de los centros nocturnos, así como la reglamentación en materia de Protección Civil.
Algo que debiera ser rutinario, pero que se quiere proyectar como extraordinarios.
Como resultado, se dijo que luego de revisar la documentación de Los Jarritos, Voodoo Mamma, Mantra y The City, se constató que cumplen las normas necesarias para su operación.
Pero la Cervecería Chapultepec presentó fallas en su programa interno de Protección Civil, por lo que se le instruyó dar cumplimiento de inmediato a la regulación vigente para evitar sanciones, multas y clausuras.
En un afán justificatorio se señala que el gobierno municipal fortalece los esquemas de prevención con el propósito que pobladores y visitantes de San Andrés Cholula tengan un sano esparcimiento.
Pero con todo ello, o a pesar de ello, la semana pasada un cliente fue agredido.
