• 16 de abril de 2026

Lorena Cuéllar advierte en el exterior lo que no acepta en Tlaxcala

Como muchos políticos del pasado, Lorena Cuéllar Cisneros maneja un discurso en el exterior y otro en la entidad que gobierna.

Desde Colombia anticipó que, de acuerdo a una proyección de la Comisión Estatal del Agua y Saneamiento, en menos de una década Tlaxcala viviría una escasez alarmante de agua.

Cuéllar Cisneros volvió a realizar un viaje internacional para participar en el Foro de Alianzas para el Hábitat, en una acción de dudoso beneficio para Tlaxcala, a no ser porque las y los tlaxcaltecas pudieron enterarse de la amenaza hídrica que pesa sobre la entidad.

Lo malo no es que se haga un diagnóstico y que arroje un resultado alarmista. Lo cuestionable a todas luces es que Cuéllar Cisneros no hable con la misma claridad ante las y los tlaxcaltecas.

En territorio tlaxcalteca su discurso tiene otro tono, como quedó de manifiesto recientemente cuando suscribió compromisos con su homólogo de Puebla, en torno a la preservación del Río Atoyac.

Sin embargo, trato de matizar sus declaraciones al señalar que, si bien Tlaxcala no tiene una situación emergente de ese problema hídrico como en otras partes de México, no puede quedarse de brazos cruzados para revertir el efecto.

Lo que lleva a apreciar una ambivalencia en su discurso, que no termina a definir con claridad la situación.

Al abordar el tema “Liderazgo del gobierno en los desafíos del agua como elemento vital del hábitat y el bienestar del pueblo” Cuéllar Cisneros planteó que uno de los principales problemas que afectan a la población es la contaminación del Zahuapan, uno de sus ríos, y que en muchas zonas de la entidad ha generado efectos negativos en la salud y en la productividad del campo.

Lo malo es que, en la realidad, las y los tlaxcaltecas no aprecian que a pesar de que Cuéllar Cisneros tiene una visión clara de la problemática se haga algo en serio para solucionarla.

Por más compromisos que haga tanto en el exterior como en el plano local, lo evidente es que no se aprecia una solución de fondo.

Simplemente no se aprecian hechos que acompañen las palabras.

De poco sirve que advierta que, en Tlaxcala, el 75 por ciento del agua que se emplea para uso humano y productivo proviene de fuentes subterráneas.  Y haga énfasis en señalar que esa agua tardó más de 100 años en filtrarse.

Así como que, si se acaba esa agua, los tlaxcaltecas tendrían que esperar un siglo o más, para tener nuevas reservas en su subsuelo.

Lo ideal sería que más allá de presentar panorama y advertencias en el exterior, ya que tiene claro en panorama que priva en el rubro hídrico, Lorena Cuéllar no desperdiciara el tiempo y se pusiera a trabajar con seriedad en el tema.

Pero por lo que se aprecia, solo quiere atraer reflectores.

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The Puebla Times