• 6 de agosto de 2026

Nay, Grace: Se los dije… el tiempo dio la razón

LA PASARELA / POR JORGE CASTILLO

No se los quiero decir, pero… se los dije.

La semana pasada justamente abordamos el tema de Nayeli Salvatori, sobre su problema de pretender ser influencer y diputada al mismo tiempo.

Incluso señalamos que esa mezcla tarde o temprano le traería problemas.

“Polémica tras polémica insiste en mezclar el cargo público con la necesidad permanente de viralizarse. Y no es mala onda, solo una crítica constructiva de que sí debe tener más cuidado, porque finalmente lo que se dice en la calle, no es lo mismo que en el algoritmo”, escribimos el pasado jueves.

Y fue mucho antes de lo que imaginaba.

El video donde Nayeli Salvatori y Grace Palomares se burlan de hombres maduros terminó convirtiéndose en una crisis que llegó a Morena en Puebla en los últimos años.

Lo que comenzó como «contenido» para un podcast escaló a un escándalo nacional.

1.- Primero vino la indignación ciudadana.
2.- Después las críticas de organizaciones y actores políticos.
3.- Luego llegaron las disculpas, que parecieron más obligadas que sinceras.
4.- Posteriormente, Morena abrió un procedimiento interno y suspendió temporalmente sus derechos partidistas mientras la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia analiza el caso.
5.- Y cuando parecía que el tema no podía crecer más, apareció la dirigente nacional del partido para ponerle todavía más presión.

Ariadna Montiel fue contundente.

Dijo que, por ella, las diputadas deberían perder sus derechos como militantes y que ese tipo de conductas deben ser sancionadas porque Morena no puede permitir expresiones que ofendan a la gente por la que dice luchar.

Es decir, el asunto dejó de ser un problema local.

Ya es un caso que observa la dirigencia nacional.

Y aquí vale la pena regresar a la columna de la semana pasada.

No era un ataque personal contra Nayeli.

Era una advertencia.

Cuando escribí que seguía pensando como influencer y no como legisladora, justamente me refería a esto.

Las redes sociales premian la ocurrencia.

La política castiga la irresponsabilidad.

En TikTok, una frase polémica puede regalar millones de reproducciones.

En el servicio público puede costar credibilidad, prestigio e incluso la carrera política.

Ese es el punto que muchos siguen sin entender.

No es que los políticos no puedan tener sentido del humor.

Claro que pueden.

Lo que no pueden hacer es convertir el cargo en un estudio de grabación permanente donde todo se vale con tal de generar interacción.

Porque entonces dejan de representar ciudadanos para empezar a representar personajes.

Y cuando eso ocurre, el algoritmo termina gobernando más que el sentido común.

Hoy Nayeli Salvatori y Grace Palomares ya no enfrentan únicamente una crisis de imagen.

Enfrentan consecuencias políticas reales.

El problema nunca fue el humor, sino olvidar que un curul pesa mucho más que un podcast.

Paradójicamente, la viralidad que tanto buscaron terminó alcanzándolas.

Pero no con likes, sino con sanciones a la vista.

Tiempo al tiempo.

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