• 5 de agosto de 2026

Control

POR ALEJANDRO VILLEGAS

Sin duda la determinación de normar el acceso a dispositivos digitales, en general plataformas digitales y redes sociales, en las escuelas es positiva, pero no suficiente. El acceso a esos espacios no se da solo en los planteles.

La realidad es que la medida debiera extenderse al entorno familiar, porque las otrora benditas redes sociales y las útiles plataformas digitales han evolucionado, al igual que la delincuencia y otro tipo de grupos de carácter doctrinario y delictivo.

Desde los hogares, son generalmente los padres y madres, quienes dotan a niñas, niños y jóvenes dispositivos como teléfonos celulares y tabletas. Y es donde, desde hace años se han brindado consejos para que los menores de edad hagan uso de cualquier tipo de ordenador y accedan a Internet, los afamados cuidados parentales.

Lo que desde palacio nacional se trata de presentar como una acción novedosa, en el plano social se traduce en un hecho cotidiano, sobre cuyos efectos negativos se ha alertado desde hace años.

Las actuales generaciones, en los hechos presentan afectaciones, por ejemplo, en el desarrollo de habilidades como la lectura y el discernimiento, y obviamente están a merced, al igual que todos los usuarios de plataformas digitales y redes sociales de lo que podría denominarse como ciberdelincuencia, con una amplia gama de conductas nocivas, no sólo pedófilos y estafadores, sino reclutadores, y un amplio etcétera.

En general, es en el seno del hogar donde nace la problemática y lo que se requiere es de la formación de una cultura general, en torno al uso de los dispositivos digitales en un símil de lo que se hace con la mayoría de edad que se requiere acreditar para ingresar a determinados establecimientos u obtener una licencia de manejo.

En consecuencia, lo que evidenció la ciudadana presidenta es la parquedad de miras de su gestión, ante una problemática que es mucho mayor a lo que percibe.

Examen
Tras la determinación de aplicar un examen de control, por parte de la UNAM, a quienes aspiran a estudiar una licenciatura en la máxima casa de estudios del país, debe venir la decisión de mantener o no la modalidad presencial.

Esto independientemente de que la UNAM, en un ejercicio ético de autoevaluación, debiera presentar a la sociedad un informe preciso sobre la forma en que se detectaron las anomalías y si habrá o no denuncias y en su caso consecuencias legales para quienes ofrecieron y brindaron ayuda a los aspirantes que incurrieron en fraude.

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