POR FRED ESTRADA
Paola Angón no se equivocó como señaló la dirigente estatal del PAN, Augusta Díaz de Rivera, se proyectó no sólo en el plano estatal sino a nivel nacional como una represora de grupos sociales y representantes de los medios de comunicación.
En torno a la sede de su segundo informe de gobierno de manera deliberada estableció un cerco, con el propósito de contener a los críticos de su administración, en un actitud por demás cuestionable.
Y después de que a mediante los cuerpos policiales aprehendió a Max Ortega, así como un reportero, en acciones por separado, además de que los representantes de los medios de información fueron rociados con gas lacrimógeno y gas pimienta, trató de manera infructuosa de justificarse.
Para ello, mediante su ala de comunicación a cargo del sedicente comunicador Juan Carlos Oceguera difundió un comunicado con pretendidamente elaborado por la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Es claro que Juan Carlos Oceguera, como titular de comunicación social debió tomar las medidas necesarias para que los representantes de los medios de comunicación se acreditaran y pudieran cubrir los pormenores del informe de Paola Angón, pero salta a la vista de que la experiencia que adquirió durante su paso por las administraciones de Rafael Moreno Valle y Luis Banck Serrato, no le dio la experiencia necesaria para cumplir a cabalidad con su cometido.
Por lo que no ha sabido desempeñar adecuadamente su trabajo, y en una de esas podría ser relevado por cargo, por sus evidentes fallas.
Pero volviendo a las acciones de represión y el comunicado pretendidamente justificatorio de la SSC, hay que destacar varias pifias de carácter elemental.
En primera por lo que hace al reportero se dice que fue denunciado por una mujer, pero no se indica su nombre o si presentó una denuncia formal.
Ojalá que, ante la denuncia de cualquier mujer, los elementos policiacos de San Pedro Cholula actuaran con la misma celeridad y firmeza que los hicieron contra el reportero, quien hasta donde se sabe sólo cuestionaba a una mujer el haber ordenado que fueran rociados son gas pimienta y gas lacrimógeno.
En tanto que el caso del líder los comerciantes Max Ortegas se utilizo el argumento de que tenia una orden de restricción para no acercarse a la quejosa, sin precisar el nombre de quien solo se atrevieron en señalar como la quejosa, ni la distancia que debía guardar.
Es claro que el pretendido comunicado justificatorio, fue elaborado a prisa y sin el menor pudor y respeto por la inteligencia de la ciudadanía con la pretensión de hacer pasar a las víctimas como trasgresores de la ley.
De cualquier forma, es claro que el destino político de Paola Angón está sellado y si quiere cambiar de comunicador, difícilmente encontrará a alguno que a partir de un ejercicio ético de la profesión se preste a integrarse a su equipo.
Paola Angón, no se equivocó, solo proyecto tu esencia represora e intolerante a través de sus empleados.
Los hechos ya son investigados por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla.
Ahora solo falta ver qué opina el gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina de estos sucesos que a querer o no manchan la imagen de Puebla a nivel nacional.
