PUEBLA HOY / POR FERNANDO HOYOS
Identificado por su origen mixteco, ya que dejo su ombligo enterrado en Izúcar de Matamoros, el gobernador Alejandro Armenta Mier ha enfocado gran parte de sus primeros 600 días de gestión en saldar una deuda histórica con el Valle de Atlixco y toda la Mixteca, haciendo justicia al sur del estado de Puebla.
A casi dos años de su sexenio, ha demostrado con resultados que trabaja como una prioridad en la seguridad de los poblanos, en la justicia, el campo, la educación, el apoyo y protección a las mujeres a través de las Casas Hermanos Serdán, la infraestructura carretera, la rehabilitación de 5 mil calles en Puebla capital, y con sentido social en la obra comunitaria.
El objetivo es precisamente generar oportunidades para todos los habitantes del estado, y así definir el rumbo, por eso más que un imforme por los 600 días, se trató de una evaluación de resultados.
El objetivo del gobierno armentista es claro, gobernar para la siguiente generación y no solo para la elección del 2027, por eso les recomendó a los alcaldes ahí presentes no ejecutar obras caras, sino acciones que transformen vidas no solo en el presente, sino rumbo al futuro.
Su reciente informe dejó en claro que estas regiones no son un apéndice en el presupuesto, sino el corazón de su estrategia de desarrollo comunitario.
El símbolo más contundente de este compromiso es, sin duda, el majestuoso Puente de la Transformación que comunica a Puebla capital con la región mixteca con los municipios de la zona de Huehuetlán El Grande, Teopantlán, etc.
Esta colosal obra terminó con 70 años de marginación, reduciendo los infames traslados de hora y media a un ágil cruce de minuto y medio.
Pero la conectividad va mucho más allá. El gobierno estatal desplegó una inversión histórica mediante el Programa de Obra Comunitaria, donde la propia gente decide en asambleas qué construir.
Este modelo participativo, que pasó de mil a mil 500 millones de pesos, ha inyectado recursos vitales a municipios como Acatlán de Osorio, Chila de las Flores, Piaxtla, Tehuitzingo y Tepexi de Rodríguez, sumando más de 4 mil obras en el último año.
Tan solo en la Mixteca, el propio mandatario entregó recientemente una bolsa de 19 millones de pesos para atender las prioridades dictadas directamente por el pueblo.
Infraestructura estratégica para el Valle de Atlixco
El panorama en el Valle de Atlixco también refleja un avance arrollador. Destaca la inversión de 19.2 millones de pesos para pavimentar con concreto asfáltico el acceso a la ex Hacienda de San Juan, beneficiando directamente a Huaquechula y Atlixco.
Además, la Secretaría de Infraestructura ya proyecta la reconstrucción de 5.6 kilómetros del vital Camino los Molinos a San Juan Portezuelos, detonando la movilidad regional.
Por si fuera poco, a través de los Módulos de Maquinaria, se rehabilitó la carpeta asfáltica en el camino a Santa Clara Ocoyucan, un desahogo largamente esperado.
Para lo que resta del 2026, la región tiene aseguradas 50 grandes acciones: desde el reencarpetamiento de la Ruta de Evacuación (tramo Atlixco-Metepec), hasta caminos saca cosechas y desazolves en Tianguismanalco y Nealtican.
La educación no se quedó atrás. Vía CAPCEE, se inyectaron 14 millones en infraestructura y equipamiento básico para aulas y bibliotecas en Atlixco y Santa Isabel Cholula.
Como bien lo resumió el mandatario en su balance: «600 es el ritmo al que va Puebla». Y para el Valle de Atlixco y la Mixteca poblana, esta transformación acelerada es una palpable y justa realidad.
Finalmente destacar que en Izúcar de Matamoros y Tepexi de Rodríguez se construyeron las Universidades de la Salud.
Gracias.
Si Dios nos deja.
Nos vemos cuando nos leamos…
