PUEBLA HOY / POR FERNANDO HOYOS
Con un mensaje aparentemente sencillo en su cuenta de X, el coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, agitó el tablero político poblano y puso a trabajar a los politólogos de café, a los adelantados electorales y a los obsesionados con descifrar señales rumbo al 2027.
Escribió:
“¡Con la 27 bien puesta!
En el fútbol, como en todo, hay que tener una jugada estratégica, leer la cancha y jugar en equipo.
Venimos a jugar y a dejarlo todo en el Mundialito Interdependencias 2026”.
La frase no pasó desapercibida.
Muchos se fueron de inmediato con la lectura electoral del número 27 y lo conectaron con el próximo proceso electoral que vivirá Puebla y el país.
Y aunque el mensaje, en su sentido literal, hace referencia al Mundialito Interdependencias 2026, también deja ver una narrativa política cada vez más clara dentro del grupo gobernante.
Porque en política las coincidencias rara vez son casuales.
García Parra sabe perfectamente que el 2027 será una elección estratégica para Morena. No solamente estará en juego la renovación de las presidencias municipales y el Congreso local, sino también la disputa por las diputaciones federales poblanas.
Será una elección de operación, estructura y territorio.
Y ahí es donde el mensaje cobra fondo político.
Cuando habla de “leer la cancha”, en realidad habla de entender el escenario político que viene. De identificar riesgos, medir adversarios y construir condiciones para mantener la gobernabilidad y la fuerza electoral de la Cuarta Transformación en Puebla.
Cuando menciona “jugar en equipo”, el mensaje parece todavía más claro.
Morena entendió desde hace tiempo que las divisiones internas cuestan caro. Y si algo buscará el grupo en el poder rumbo al 2027, será evitar fracturas, mantener cohesionadas a sus bases y fortalecer la alianza política con sus partidos aliados.
Porque ninguna elección se gana en solitario.
Mucho menos una intermedia donde el desgaste natural del poder comienza a sentirse y donde los errores municipales terminan convirtiéndose en factura electoral.
Por eso llama la atención que, desde ahora, José Luis García Parra empiece a posicionar un discurso de estrategia, coordinación y trabajo colectivo.
No es menor.
Dentro del gabinete estatal se ha convertido en uno de los perfiles más cercanos al gobernador Alejandro Armenta y también en uno de los operadores políticos con mayor presencia en la toma de decisiones.
Su estilo es distinto.
Menos estridencia y más operación.
Menos reflector y más construcción interna.
Y quizá por eso el mensaje provocó tanto ruido en el ambiente político poblano.
Porque en tiempos donde muchos apenas comienzan a acomodar piezas, García Parra ya habla de estrategia, de cancha y de equipo.
En otras palabras, ya tiene puesta la mirada en el 2027.
Y en política, el que entiende primero el juego normalmente lleva ventaja.
Habla de estrategia, de cancha y de equipo.
En otras palabras, ya tiene puesta la mirada en el 2027.
Mientras algunos siguen entretenidos en las especulaciones, en Puebla el grupo gobernante parece tener claro que el próximo proceso electoral no se ganará únicamente con discursos o juegan con estrategia.
