• 29 de mayo de 2026

El agua alcanza al pasado

LA PASARELA / POR JORGE CASTILLO

La revisión, que no auditoría aprobada por SOAPAP contra Agua de Puebla puede convertirse en el primer golpe serio para revisar años de opacidad con la que operaba la concesión.

Atrás de las fugas (de agua y de otras), cobros excesivos y reclamos ciudadanos, quedó una larga etapa donde la empresa operó bajo cuestionamientos constantes en la dirección del defenestrado Héctor Durán.

De este modo se busca verificar ingresos y contraprestaciones pendientes desde 2022.

Pero como es empresa privada no se le audita, sino se le revisa.

“Este organismo se ha visto en la necesidad de recurrir a la contratación de los servicios profesionales de auditoría a través de despachos externos, enfocados primordialmente a evaluar el cumplimiento de los estándares de desempeño y el cumplimiento de la inversión, por parte de Concesiones Integrales”, se cita en el acta.

Es decir, el pasado comienza a tocar la puerta.

En total, se proyectan más de 15 millones de pesos en servicios de auditoría y supervisión externa.

Serán invertidos 6.3 millones para revisar niveles y estándares del servicio; 6.8 millones para verificar si las acciones reportadas como “inversión” realmente corresponden a obras y mantenimiento hidráulico; y otros 5.1 millones para supervisar los ingresos totales de la concesionaria y confirmar si entregó correctamente el 5 por ciento de contraprestación entre 2022 y 2025.
El foco está puesto especialmente en el periodo de 2022 a 2025.

Hoy existe una administración distinta tanto en Agua de Puebla como en el SOAPAP, que intentan poner orden en la casa, corregir inercias y desmarcarse de decisiones que desgastaron profundamente la relación con los usuarios.

Sería una buena señal que salieran responsables y sanciones.

Tiempo al tiempo.

¿Y el trabajo?: el ridículo caso de Néstor Camarillo

“Ya lo pasado, pasado, no me interesa…”, canción de José José, que tanto agrada al Senador Néstor Camarillo y que le queda como traje a la medida.

Mientras el senador que llegó a la Cámara Alta autodenominándose “indígena” canta entre videos y filtros en el Senado pasa desapercibido.

El registro oficial legislativo lo deja claro: 73 asuntos vinculados, de los cuales apenas 16 son iniciativas presentadas en solitario.

El resto —alrededor de 52— son iniciativas acompañadas, firmadas en grupo, en bloque, como parte de agendas compartidas con bancada o aliados políticos.

Pero de esas iniciativas hechas en solitario, ninguna aparece aprobada como decreto ni convertida en ley vigente.

En otras palabras, las propuestas de Camarillo que se anuncian, se turnan, se discuten, pero no aterrizan.

Entre lo que firmó hay de todo un poco: reformas en materia electoral, salud, aviación, protección civil, patrimonio cultural indígena, e incluso ocurrencias legislativas como el intento de instituir el “Día Nacional de la Orquídea” o inscripciones con letras doradas.

Porque mientras los expedientes se acumulan sin salida, el senador aparece cada vez más cómodo como un remedo de cantante.

Está de más decirlo que ha fracasado hasta en eso.

Videos emulando a José José, dan solo pena ajena.

Así como canta trabaja.

 

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