PUEBLA HOY / POR FERNANDO HOYOS
Armenta termina con las calles: “moches o milpas”
Durante la presentación de su libro “Puebla El Latido de México”, el gobernador Alejandro Armenta dio a conocer un balance de los 528 días que lleva su gobierno.
El tema principal fue la rehabilitación y pavimentación de calles en la capital poblana, donde dejó en claro que en cada trienio solo se pueden pavimentar mil calles, pero el gobierno del estado en sólo un año ya lleva 5 mil vialidades.
Esto con maquinaria propia adquirida por el gobierno del estado, una medida que abarata el costo un 75 por ciento.
En ese sentido, les dio un consejo a los presidentes municipales: acaben con las calles llamadas: “moches o milpas”.
Y es que hay algunos alcaldes que le exigen a los constructores hasta el 30 por ciento de comisión del total que vale la obra pública, lo que perjudica la calidad y la ampliación de metas.
Por esa razón el gobernador Armenta destacó que entre máquinas, carreteras, seguridad y campo, Puebla apuesta por obras tangibles y no por discursos reciclados.
El gobernador Alejandro Armenta Mier decidió apostarle a algo que ya parecía extinto en la política mexicana: gobernar con maquinaria encendida.
Y no es metáfora.
Quince trenes de pavimentación recorriendo Puebla representan mucho más que asfalto.
Representan presencia de gobierno en calles olvidadas durante décadas, en comunidades donde la modernidad siempre llegaba en campaña… pero jamás en obra pública.
Armenta habló frente a concesionarios de radio, empresarios y directores de medios de comunicación con un tono más cercano al de un administrador obsesionado con resultados que al de un político atrapado en la retórica.
Las cifras son contundentes.
Treinta y seis mil toneladas de material pétreo para pavimentación, una parte donada por Pemex y la otra adquirida por el estado.
Cien vialidades proyectadas.
Más de 400 kilómetros equivalentes de intervención carretera.
En Puebla ya se habla de circuitos metropolitanos que pretenden resolver problemas de movilidad para los próximos 50 años.
Ahí están los llamados Arco Norte y Arco Sur, al igual que el 5 de Mayo.
Cincuenta y un kilómetros pensados para desahogar zonas colapsadas como Amalucan, Chachapa, Amozoc y Tepeaca, donde atravesar unos cuantos kilómetros hoy puede convertirse en una penitencia de hasta dos horas.
Lo más interesante del discurso no fue únicamente la infraestructura, fue la visión de fondo.
Armenta insiste en un concepto poco común en la política contemporánea: desarrollo endógeno.
Es decir, que la riqueza poblana se quede en Puebla y no termine alimentando corporativos de otros estados o extranjeros.
Por eso el impulso al “Café 5 de Mayo” no es casualidad.
La lógica aplica también para el maíz, el mezcal, el limón persa, la sábila y hasta los zapatos escolares.
Detrás del discurso hay un mensaje político muy claro: fortalecer la economía local antes que seguir importando desarrollo ajeno.
Y ahí es donde Armenta comienza a construir un sello propio. No el político del escritorio. No el gobernador encapsulado.
Sino el gobernador que intenta conectar obra pública, campo, industria, turismo y seguridad en un mismo trabajo de transformación. Claro, el reto apenas comienza, porque Puebla arrastra heridas profundas: inseguridad, pobreza alimentaria, abandono rural y transporte público convertido durante años en negocio de compadres.
Por eso no pasó desapercibido el mensaje sobre concesiones.
Más de 5 mil irregularidades detectadas en el padrón del transporte son, en realidad, el retrato de décadas de desorden institucionalizado.
Y tocar esos intereses nunca resulta barato políticamente.
En seguridad, el gobernador intentó enviar otro mensaje: autoridad con presencia.
Videovigilancia, patrullas, helicópteros, reconocimiento facial y operativos contra extorsión y robo carretero forman parte de una estrategia que busca devolverle control al estado en regiones donde durante años la delincuencia avanzó más rápido que el gobierno.
Los números sobre feminicidios también fueron usados como bandera.
La reducción reportada y la expansión de las Casas Carmen Serdán buscan colocar el tema como prioridad social y no solamente mediática.
Otro punto que llamó la atención fue el aeropuerto.
Mil millones de pesos proyectados para modernización del aeropuerto de Puebla, nuevos vuelos nacionales e internacionales y la intención de convertir a Puebla en un nodo turístico y logístico más competitivo.
La apuesta es ambiciosa.
Nueva York, Houston, Chicago y Los Ángeles aparecen ya en el radar aéreo poblano, mientras el estado intenta consolidarse como destino gastronómico, cultural y deportivo.
Y sí, también hubo espacio para el deporte, la Universidad del Deporte y la futura Universidad de las Artes.
Porque Armenta parece entender algo elemental: un gobierno también se mide por la capacidad de construir identidad, orgullo y pertenencia.
Al final, el mensaje del gobernador dejó una sensación clara.
Puebla entró en una etapa donde la política intenta dejar de ser únicamente espectáculo.
Y en política, a veces, el ruido de una pavimentadora vale más que un discurso.
Gracias.
Nos vemos cuándo nos leamos…
Cabeza de mi columna
