En Quimixtlan, Puebla, se armó la de Dios es padre, cuando de acuerdo a la narrativa general la población harta de las extorsiones de los policías municipales externó su malestar con un saldo de dos patrullas calcinadas.
La ira social inició en la noche de 7 de noviembre y se prolongó hasta las primeras horas de día sábado 8.
De acuerdo a los primeros datos, cinco policías fueron retenidos y golpeados, hasta que literalmente fueron rescatados mediante a intervención de personal de la Secretaría de Gobernación estatal, quienes mediante el diálogo con los habitantes concretó la liberación de los uniformados.
Los quejosos acusan al edil José Martínez Pimentel de fomentar las malas prácticas de los policías municipales.
Todo inició, de acuerdo a trascendidos, por la revisión que realizaron los policías municipales de un vehículo en la localidad de Magueyitos.
Ante ello, residentes rodearon a los uniformados quienes solicitaron el apoyo de más elementos.
Y al arribar un mayor número de policías se desató la ira social.
Finalmente, arribaron policías estatales y de otros municipios, para controlar la situación y facilitar la intervención del personal de la Secretaría estatal de Gobernación.
