En un encuentro sostenido el pasado martes 27 de mayo en Palacio Nacional, el gobierno federal y los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa acordaron emprender nuevas rutas de investigación que permitan avanzar en la búsqueda de la verdad y la justicia, a casi once años de los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero.
La mandataria federal calificó la reunión como un “acercamiento necesario” con las madres y padres de los normalistas, quienes han exigido por años respuestas claras y acciones efectivas. Durante el diálogo, se planteó la necesidad de dejar atrás los métodos tradicionales que no han dado resultados concluyentes, para abrir paso a esquemas más efectivos.
“Estamos desarrollando nuevos esquemas de investigación distintos a los que se han seguido hasta ahora”, declaró la presidenta al término de la reunión. “A través de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Fiscalía General de la República (FGR), buscamos herramientas que nos acerquen a la verdad, porque todos los mexicanos queremos lo mismo: justicia y encontrar a los jóvenes”.
Si bien reconoció que obtener certezas sigue siendo complejo, expresó su esperanza de que este nuevo camino pueda arrojar luz sobre el paradero de los estudiantes y sobre lo ocurrido aquella noche del 26 de septiembre de 2014.
La mandataria subrayó que el gobierno mantiene una comunicación directa con las familias, quienes, según dijo, están de acuerdo con seguir explorando estas nuevas vías. “Se les ha explicado en qué consisten estos métodos, se les está atendiendo, y nos está dando más información. Estoy convencida de que esta nueva vía nos puede llevar a la verdad”.
El caso Ayotzinapa se ha convertido en uno de los emblemas de la lucha por los derechos humanos en México, y continúa siendo una herida abierta para el país. La demanda de justicia no cesa, y con este nuevo giro en la estrategia de investigación, las autoridades buscan reactivar un proceso que durante años ha estado marcado por la opacidad y la desconfianza.
