POR FRED ESTRADA
El cargo de coordinador del gabinete, coloca a José Luis García Parra, como el hombre más poderoso del gobierno estatal, solo después del mandatario Alejandro Armenta.
Por cierto en los círculos políticos sus amigos cercanos le dicen de cariño; “El Choco”.
Sin duda alguna es el hombre de todas las confianzas de quien decide los destinos de Puebla, de ahí que es uno de los pocos políticos que tiene la venia de Armenta para el futurismo político, por lo que ya comenzó a moverse.
Y es que García Parra, es el hombre de trabajo, de resultados, y es el operador número 1 del gabinete armentista.
Una posición de control y poder, como jefe del gabinete que antes, en los hechos se consideraba correspondía al secretario de Gobernación, y que bajo las actuales circunstancias otorgan a García Parra desde donde se le quiera apreciar una proyección en el plano político sin igual.
José Luis García Parra, por así decirlo, está en el foco de atención de la sociedad y clase política local e incluso nacional.
Sus acciones y movimientos políticos, sumados a los resultados que arroje desde su posición, en el fondo contribuirán de manera definitiva a catapultar, en el mediano plazo su carrera y proyección política.
De ahí, que, desde ahora, los futurólogos de café y pretendidos especialistas del marketing político, apuesten por su futuro político y lo vean en las boletas electorales no sólo de 2027, sino más aún del 2030.
Lo cierto es que hay elementos para poner en marcha toda serie de especulaciones en torno al futuro político electoral de García Parra, sobre todo a partir de lo que parece ser una de las principales acciones de lo sociedad, los medidores de percepción social, encuestadores y politólogos de café.
Sin embargo, en este caso, el primero en tomar en cuenta que no es adecuado escuchar el canto de las sirenas y echar las campanas al vuelo debe ser García Parra.
Y con la cabeza fría y toda objetividad concentrarse en el trabajo diario, con la certeza de que el futuro político se escribe a diario y que llegado el tiempo y las circunstancias, tendrá que tomar decisiones en torno a la siguiente etapa de su historia política.
Por el momento, García Parra tiene todos los reflectores políticos y mediáticos puestos sobre él, pero su futuro sólo depende de sus acciones, desempeño y logros, por lo que uno de sus principales objetivos debe ser no dejarse envolver por personajes zalameros y enfocarse en dar los resultados que sirvan de cimentación, a su proyecto personal.
