POR FRED ESTRADA
El municipio mexiquense de Acolman es considerado como la cuna de las piñatas en México.
Se localiza a una distancia de 144 kilómetros de la ciudad de Puebla.
Fue fundado en el siglo XIII por la cultura acolhua. Acolman es de origen náhuatl, proveniente de ocumáitl, aculli; “Hombre”y máitl, “mano o brazo”, es decir “Hombre con mano o brazo”.
Tiene su identidad a través de la corriente agustina, quienes fueron los portadores de las piñatas y dieron a conocer a través de la representación el nacimiento de Jesús.
En el convento de San Agustín de Acolman con los misioneros agustinos, tuvieron origen las posadas.
Las piñatas fueron un elemento de evangelización, en los tiempos de la Colonia.
Se estima que la primer piñata tuvo su origen hace más de 400 años tal y como la conocemos actualmente, aunque con algunas variantes como tamaño y figura.
Las primeras se elaboraron con ollas de barro y forma de una estrella de siete picos, cada pico simboliza un pecado capital; los dulces o frutas simbolizan las bendiciones que reciben todos aquellos que participan.
Durante los años posteriores a la conquista, los frailes franciscanos comenzaron a instruir a los indígenas en sus costumbres religiosas, y nacieron las primeras posadas y junto a la celebración del nacimiento del niño Dios, también se crearon las primeras piñatas navideñas.
Es una tradición importada de Italia y su nombre se debe a la palabra italiana “pignata” que significa “olla”.
