Ocotelulco, en Totolac, es un claro ejemplo de la herencia prehispánica de Tlaxcala.
Aproximadamente a 15 minutos de la ciudad de Tlaxcala se localiza el Museo de Sitio de Ocotelulco, donde se conservan vestigios del templo dedicado a Tezcatlipoca o Camaxtli en su forma chichimeca, dios de la caza, de la guerra, la esperanza y el fuego, uno de los cuatro dioses creadores de la Tierra.
En el templo se conservan pinturas murales que representan a esta deidad, la más importante para los antiguos tlaxcaltecas. Se trata de una de las tres pinturas murales expuestas a la vista del público en nuestro estado, pues las otras pinturas se localizan en Tizatlán y en Cacaxtla.
Además de los hallazgos constructivos, también se ha encontrado una importante cantidad de piezas de cerámica; se trata de vasos, platos y vasijas que tuvieron un uso ceremonial y cotidiano decoradas principalmente con referencias a Tezcatlipoca, incluso, simbolismos del sacrificio humano que practicaron nuestros antepasados.
Ocotelulco fue uno de los más importantes señoríos previo a la llegada de los españoles. Se cree que el templo hallado en este sitio, en las excavaciones de 1990, data de alrededor del año 1450 d.C., que fue la época de mayor esplendor político y militar de Tlaxcala.
Gobernado por Maxixcatzin, el señorío de Ocotelulco pactó una alianza con los conquistadores españoles para hacer frente a la opresión de los mexicas al pueblo tlaxcalteca. Incluso se dice que Maxixcatzin fue amigo de Hernán Cortés y cuando el tlatoani falleció a causa de la epidemia de viruela en 1520, el conquistador español lloró su muerte.
