Una mujer de 31 años de edad originaria de Brasil identificada con el nombre de Jaqueline Gmack ha causado gran impacto con su historia. Y es que ha contado que tuvo que ser inducida al coma por 17 días, luego de que tomó un medicamento con el fin de controlar sus cólicos menstruales.
Los hechos iniciaron en el año 2011 cuando la joven tomó unas pastillas de Ibuprofeno para calmar sus dolores durante la menstruación. Sin embargo, en cuestión de horas empezó a experimentar ciertos malestares como ampollas en la boca y picor en el ojo. Poco a poco comenzaron a empeorar.
Después de que los síntomas de Jaqueline fueron incrementando —al grado de tener ampollas que no le permitían ver adecuadamente— los médicos la diagnosticaron con una enfermedad denominada el «síndrome de Stevens-Johnson» y la sometieron a un coma inducido.
