POR FRED ESTRADA
El relevo que realizó Lorena Cuéllar en el área de comunicación social, se lee en general como un reconocimiento indirecto de que su imagen y percepción no están bien, tanto en el plano estatal como en el nacional.
Los yerros en el manejo del área de comunicación social fueron evidentes desde el principio de la gestión de Lorena Cuéllar.
Tanto la gobernadora de Tlaxcala como Angélica Domínguez Hernández se equivocaron en la estrategia, al no valorar de manera adecuada la necesidad de contar con un verdadero equipo de profesionales en el manejo de la comunicación social.
Y ello, llevó a que la estableciera una distancia evidente con los medios de comunicación y sus representantes.
Desestimaron el papel de los medios y la necesidad de estructurar y desarrollar de manera adecuada una estrategia sólida de comunicación, en la que el flujo de la información fuera la principal vertiente.
El arribo de Augusto Ramírez al área de comunicación social pone en evidencia que Lorena Cuéllar por fin se dio cuenta de que requiere a personal con un verdadera experiencia en el campo.
Al respecto, hay que apuntar que en la administración de Alfonso Sánchez Anaya Augusto Ramírez fue colaborador de José Alfonso Brito Sánchez, quien se desempeñó como titular de la Coordinación de Relaciones Públicas y Comunicación Social del Gobierno de Tlaxcala.
Con ese movimiento, Lorena Cuéllar busca superar su perdida de popularidad y por supuesto recomponer la figura de cara a la elección del 2 de junio de 2024.
La cuestión es si en el fondo Lorena Cuéllar será capaz o no de recomponer su relación en primera instancia con las reporteras, los reporteros y articulistas en general y en segundo plano, pero no menos importante con los medios de comunicación.
Los yerros son más que evidentes.
Ahora falta ver si realmente Lorena Cuéllar está dispuesta a reajustar el rumbo e incluso a realizar cambios profundos en su estrategia de comunicación, que desde cualquier ángulo es endeble.
Si considera que el cambio de titular en el área de comunicación social, es suficiente para reorientar la política en el materia, desafortunadamente está equivocada.
