• 1 de junio de 2026

Lalo Fake

Desde el estercolero más egregio de la ciudad de Puebla, dueño de las más retorcidas historias de la chapucería y la trapacería baratas, se erige hoy como político nobel Eduardo Rivera Santamaría, dueño de una sonrisa sin igual, y un historial digno de cualquier cuento del horror empresarial; en donde sale a la palestra pública, ante la masa espesa municipal, como el político que Puebla estaba esperando, generando una estela de sinvergüenzadas, de la que sólo queda su patética muerte política de manera súbita por verse; ante la risa de chicos y grandes, por lo iluso de sus pretensiones y lo escaso de sus posibilidades.

Lalo Fake, además de ser un jactancioso de marca, es un embaucador digno de la crónica más abyecta del Rafles; pues rápido como el rayo nunca duda ni le tiembla la mano para cometer el más doloso de los fraudes, y la más cuantiosa de las transas, tratando de emular con ello a los más pillos de la historia, de los delincuentes de cuello blanco; queriendo pertenecer con estas acciones a los anales de la historia, en la que quiere ser recordado como el más transa y pillo de toda la región, por los siglos de los siglos…

No importándole por ello y para tal propósito, correr a uno de sus empleados sufriendo de la terrible enfermedad de COVID-19, y siendo tan miserable de no darle dinero ni para comprar un mejoral (mucho menos un ataúd); aunque no obstante lo anterior, ha dejado de morder el polvo varias veces; como cuando en el año de 2011 estuvo recluido en un penal en el vecino estado de Veracruz, en el penal Ignacio Allende, acusado de estafa.

Pero por si esto fuera poco, presumió a todos tener 100 millones de pesos para la campaña, y al no pagar a los brigadistas, a los jornaleros, y a los medios de comunicación; lo único que se llevó, fueron 100 millones de mentadas.

Además ahora dice que si va a pagar, y entrega unos cheques Lalo-Fake, que sólo tienen en ellos depositadas buenas intenciones, pues dinero esas cuentas no tienen, y los estafados a los que les entrega esos documentos bancarios balines, se sienten doblemente ultrajados, pues saben perfectamente, que el susodicho, les ha vuelto a ver la cara de tarugos.

Cuentan quienes lo conocen, que debe la luz, el teléfono, la renta y la honra a todos los que creyeron en él, y hoy se hace que la virgen le habla.

Pobre partido y su dirigente municipal Pepe Tomé; tan bien que iban, hasta que llego Lalo Fake…

Ahora por el momento es preciso decir que Lalo Fake va a demostrar que no vale nada, pues el propio peso de sus acciones, lo está llevando nuevamente a que ocupe una celda en algún penal de Puebla; ya que tal parece, ha sido demandado nuevamente por el delito de estafa, y hay quienes ya fueron a Veracruz a sacarle su historial penal, para poder fortalecer sus demandas por fraude y estafa, que le están promoviendo varios quejosos.

Ahora sólo falta esperar a que Lalo Fake termine su fallida campaña, luego de su pésima actuación en un debate inodoro, insaboro e incoloro, que tuvieron los contendientes políticos, por la alcaldía poblana.

Finalmente, sólo basta esperar sentados, a que terminen las campañas, para que la fiestecita en los juzgados contra Lao Fake comience…

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The Puebla Times