Ubicado del lado del Estado de México, en el noroeste, el Popocatépetl, alberga el cañón de Nexpayantla.
El cañón se formó durante el pleistoceno y ofrece un recorrido cautivador e increíble para los aventureros, ya que resguarda impresionantes cascadas y ríos de agua cristalina y pura.
El cañón ha sido visitado desde el siglo XIII por los antiguos pobladores, quienes ascendían al Popocatépetl.
Durante el siglo XX, fue un destino predilecto para los montañistas mexicanos, quienes combinaban actividades de escalada y cañonismo en sus paredes congeladas durante el invierno.
Al momento el acceso a la parte alta del cañón ha sido restringido, pero es posible realizar senderismo en la zona baja y admirar las últimas dos cascadas, que miden 5 y 15 metros de altura respectivamente.
Se puede acceder al Cañón a través del paraje «Palomas», en San Pedro Nexapa, donde una pequeña cooperación ayuda a mantener el área protegida y evitar la tala ilegal.
En general el trayecto hasta la cascada toma alrededor de dos horas y es de dificultad moderada.
Para llegar al sitio hay que pasar por Amecameca, en el Estado de México.
