• 16 de febrero de 2026

Adán Augusto: el fuero como escudo político

PUEBLA HOY / PPOR FERNANDO HOYOS

 

Adán Augusto López dejó la Coordinación del Senado y la presidencia de la Junta de Coordinación Política. Renunció al liderazgo parlamentario de Morena, pero no al fuero. Ese, parece, es el punto central de toda la historia.

El político tabasqueño se mueve, pero no se expone. Se repliega, pero no se entrega. Sale de escena, aunque conserva la protección constitucional que hoy resulta clave para su futuro político y personal.

Y es que sobre Adán Augusto pesan señalamientos graves. En Estados Unidos es investigado por presuntos vínculos con redes delictivas y por su posible relación con el llamado huachicol fiscal, uno de los negocios criminales más lucrativos de los últimos años.

El periodista Carlos Loret de Mola reveló en su columna que existe un expediente del gobierno federal estadounidense, tramitado ante la Corte de Distrito del sur de Texas, con sede en Houston.

En ese documento aparece el nombre de Adán Augusto López como presunto operador de una red de corrupción en Pemex durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con la investigación, el entonces secretario de Gobernación —y hasta hace días coordinador de Morena en el Senado— era quien “acercaba” a empresarios para beneficiarlos con contratos de Petróleos Mexicanos, a cambio de sobornos que alcanzarían decenas de millones de pesos.

El operador de ese esquema, según las mismas fuentes, es Nicolás Bellizia, hombre de absoluta confianza de Adán Augusto. Un personaje que hasta el sexenio pasado militó en el PRI y que fue reciclado por la Cuarta Transformación.

Bellizia fue nombrado por Adán Augusto titular de la Unidad de Política Interior en Gobernación. Hoy es secretario técnico de la bancada de Morena en el Senado. Entre los legisladores se dice, sin rodeos, que por la boca de Bellizia habla Adán Augusto: él transmite las instrucciones.

El expediente —identificado como 4:25-cr-00415— está vinculado al caso del empresario Alejandro Rovirosa, detenido en Estados Unidos por sobornos a Pemex. El contenido del documento fue compartido con Loret de Mola por fuentes de alto nivel.

Con este antecedente, queda claro por qué Adán Augusto no soltará el fuero. El político tabasqueño teme a la justicia estadounidense más que al desgaste político interno. No quiere juicios, ni extradiciones, ni fotografías con esposas.

La pregunta es otra: ¿por qué se va ahora, tras ocho meses de desgaste? Desde el año pasado su figura estaba erosionada, pero Morena no lograba sacudírselo. El contexto cambió con la inminente reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum y el arranque del proceso preelectoral rumbo a 2027.

Adán Augusto lo explicó así: “Prefiero estar en tierra, en todo el país, ayudando al fortalecimiento del movimiento”. Morena anunció que será coordinador en la Cuarta Circunscripción, que abarca la Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala.

Un cargo hecho a la medida: inventado, sin reflectores, pero con fuero. Un espacio para ganar tiempo, esperar que cambien los vientos en Washington y que, eventualmente, el caso se enfríe.

No se pueden olvidar tampoco sus vínculos con Hernán Bermúdez, alias El Comandante H, exjefe del grupo criminal La Barredora, acusado de extorsión, narcotráfico, tráfico de migrantes y control del huachicol, según expedientes de la propia Defensa Nacional.

Adán Augusto resistió ocho meses de críticas, señalamientos sobre propiedades y cuentas, y juró que no dejaría el cargo. Al final, la renuncia fue anunciada. Solo era cuestión de tiempo.

Se fue del micrófono, pero no del blindaje. En la política mexicana, el fuero sigue siendo el mejor seguro de vida.

Gracias, y si Dios nos deja, nos vemos cuando nos leamos.

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