POR ALBERTO VYERA GÓMEZ
AMN.- ¡Qué triste y lamentable que en México no haya gobierno! Cunde la ingobernabilidad y el vacío de poder, por no poder.
La presidenta científica pareciera estar jugando con lumbre y solo haría falta una chispita para que incendie al país porque los campesinos están que se los llevan la chihuahuense tía de las muchachas, porque pareciera que le están pidiendo limosna al insensible gobierno cuatroteísta ese que, por cierto, ignora que la última Revolución Mexicana que la hicieron los hombres del campo.
A través del titular de agricultura Julio Berdegué Sacristán, los campesinos recibieron un madruguete para los nuevos precios de garantía del maíz y sorgo. El insensible secretario de agricultura les anunció que llego a un acuerdo con los gobernadores de Jalisco, Michoacán y Guanajuato para fijar un precio de garantía de 6 mil 50 pesos por tonelada, pero los productores del surco sintieron que era una puñalada, pues ellos habían fijado un precio de garantía de 7 mil 200 pesos por tonelada de maíz blanco y se levantaron de la mesa de negociaciones y desde este lunes al medio día convirtieron las carretas del Centro del país en bloqueos infernales y hasta ayer a la media noche no había ningún arreglo.
El desastre en el campo mexicano provoco el estrangulamiento de las principales carreteras en las que se vivieron hechos patéticos que solamente ocurren en una nación ingobernable. Esos escenarios son la forma más patética de la ineficiencia gubernamental.
En un autobús que viajaba de la Ciudad de México y que se quedó varado unos 60 kilómetros antes de llegar a Morelia, un hombre de unos 50 años que había venido a consulta médica en la capital mexicana vivió la angustia de ver que las bolsas de su diálisis se quedaron sin hielo y el medicamento se echó a perder. ¿Se imagina usted si ese compatriota llega a tener una recaída, pues entonces seguramente la causante de esa muerte será la señora presidenta y su inepto gabinete que no ata ni desata?
En otro caso, en una carretera de Guanajuato, una carrosa que transportaba el cadáver de un compatriota para llevarlo a Aguascalientes tuvo que tomar un carril en sentido contrario para poder salirse del atorón después de 17 horas.
La ingobernabilidad campea por todo México. Doña Claudia no puede con unos rufiancillos de su propio partido, comenzando por los hijos de AMLO y por el mismo expresidente que sigue mangoneando desde algún escondite en la república o desde Cuba. Pero tampoco puede meter en cintura al llamado padrino del bienestar, Adán Augusto López a quien ya debió haber separado de su cargo en el Senado, igual que al otro rufiancillo llamado Gerardo Fernández Noroña, quien en lugar de irse a solidarizar con los damnificados por las inundaciones en Veracruz y otras 4 entidades del país prefirió irse a solidarizar con las víctimas de la guerra en la Franja de Gaza.
Y tampoco puede la señora presidenta con el otro rufián llamado Cuauhtémoc Blanco, ese que se ha burlado de los mexicanos y cuyo caso de gandulismo nos deja ver a los mexicanos que las cámaras de diputados y senadores están integradas por una bola de haraganes que disque trabajan de larga distancia y de cuyo tema le hablaré sobradamente en capítulo aparte.
Por ahora, esa demagógica perorata de que sin maíz no hay país, debería de darles vergüenza a esos ineptos morenistas que tienen al país sumido en la corrupción, la ineficiencia, la ingobernabilidad y el desastre total. No saben qué hacer con un campo de México en ruinas y que podría convertirse en el México bronco. Allá ellos y su loca cabeza. La factura electoral para el 2027 será carísima contra Morena que no aprendió a ejercer el gran poder político de México.
