*La actuación de los agentes municipales, especialmente del sector femenil, daña la imagen del gobierno capitalino encabezado por Pepe Chedraui.
POR MANUEL FLORES
La Dirección de Vialidad del Municipio de Puebla enfrenta crecientes señalamientos de prepotencia, abuso de autoridad y extorsión por parte de sus elementos, tanto hombres como mujeres, quienes diariamente infraccionan y hostigan a decenas de conductores locales y foráneos.
Diversos ciudadanos han denunciado actos de intimidación y corrupción, donde los oficiales exigen dinero para evitar sanciones económicas excesivas. En algunos casos, los agentes retienen ilegalmente placas o documentos, violando lo establecido en el reglamento municipal de tránsito, o hasta amenazan con recoger los vehículos.
Un patrón de impunidad
Las prácticas abusivas parecen ocurrir bajo la complacencia o falta de control del director general de Control de Tránsito Municipal, Simón Cano Martínez, quien no ha tomado medidas visibles para erradicar la corrupción interna ni sancionar a los responsables, hasta parece que solapa en especial a sus elementos de validad en especial a la agente Natalia Islas Soriano con número de placa: 1021 quien ya tiene varios reportes ciudadanos ante este medio por exigir “mordidas o moches” para no infraccionar con multas excesivas.
Esta agente de vialidad de género mujer tiene la “maña” de ponerse atrás de los automovilistas cuando el semáforo esta en rojo, y de pronto activa la sirena, logrando que el conductor se pase el alto pensando que es una emergencia, y metros adelante lo para para exigirle documentos, amedrentándolo y le hablan a su jefe por celular quien supuestamente les da la orden para intimidar a los conductores; al no lograr su “extorsión”, imponen todo tipo de multas sin tener criterio, lógica o tolerancia.
E incluso cuando los conductores intentan exigir identificación a los agentes, muchos se niegan a mostrarse o a proporcionar su nombre, y al ser advertidos de una posible queja, simulan reportar la situación por radio para generar miedo o disuadir la denuncia.
Corrupción estructural que persiste
A pesar de que hace un año se realizó una reestructuración en la Policía Municipal, los abusos dentro de la corporación continúan sin control. No se han aplicado auditorías ni mecanismos de transparencia que permitan verificar si los bienes y estilo de vida de los oficiales coinciden con sus ingresos.
La percepción ciudadana es clara: los agentes de tránsito han pasado de ser servidores públicos a instrumentos de intimidación y recaudación ilícita, afectando gravemente la confianza en las instituciones municipales y dañando la imagen del alcalde Pepe Chedraui ante la opinión pública.
Urge que el alcalde y los regidores, se pongan del lado de la ciudadanía y sensibilicen a sus agentes viales, ya que tal parece su director les pide “cuotas diarias” que cumplir con un número indeterminados de multas.
Finalmente decir que esta pésima actuación no ayuda en nada a la pretensión del alcalde Pepe Chedrahui en quererse reelegir.
