• 21 de mayo de 2026

Lujo y doble moral: el desgaste que persigue a Morena

LA MIXTECA HOY

POR FERNANDO HOYOS BRAVO

 

El “no somos iguales” se desdibuja cuando la austeridad se predica pero no se practica: viajes ostentosos, cuentas millonarias y fotos filtradas minan el discurso.

 

El lema “no somos iguales” sencillamente no funciona cuando se hace lo contrario.

 

La pregunta es inevitable: ¿ya tenemos una élite política rica con un pueblo pobre?

Conste: es solo una pregunta.

 

El tema vuelve a la mesa por los recientes dispendios atribuídos a figuras del partido en el poder.

 

El caso más visible es el del ya famoso Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”.

Hasta ahora, buena parte del país ha reprobado la actitud del hijo del expresidente.

 

Mientras a AMLO le funcionó la bandera de la “austeridad republicana”, su hijo hizo lo contrario.

 

Andy perdió la aprobación del electorado y, según se comenta, ni en su propio partido lo respaldan.

 

La guerra interna declarada por morenistas no tiene límites.

El fuego amigo está al rojo vivo.

 

Se le exhibió en Japón con fotografías y facturas difundidas en medios y redes: hotel de lujo en Tokio, desayunos y comidas opulentas y, en una sola cena, un gasto cercano a 180 mil pesos, además de compras onerosas en tiendas como Prada.

 

Su dispendio, sí ques una ofensa para los mexicanos cuando millones batallan a diario para salir adelante.

 

La pregunta es: ¿cuántos viajes así realizó el heredero de AMLO en los seis años de gobierno de su padre?

 

El junior soñó con 2030; pidió que no le dijeran Andy sino Andrés Manuel López Beltrán, apelando al legado. Hoy, su ruta política solo es un sueño.

 

Este es el contraste más claro entre la vida del poder y la vida de la gente real.

 

Lo dijo la presidenta Claudia Sheinbaum:

“¿Tiene derecho a vacacionar? Sí. ¿A pagar lo que quiera con su dinero? También. Si son recursos públicos, sería un delito. Pero, de cualquier forma, se vulnera el principio ético de la austeridad del partido en el que milita”.

 

Entonces, ¿“vivir en la justa medianía” fue solo un eslogan?

Porque muchos funcionarios, dirigentes y representantes de Morena no lo están acatando.

 

Pese a lo prometido en campaña, varios dieron rienda suelta a sus anhelos: viajes de lujo, relojes y joyas que el mexicano de a pie solo puede imaginar.

 

La élite morenista se permite el lujo —literal— de vivir como aquellos a quienes tanto criticaron, bajo el argumento de que “no son iguales”.

 

La austeridad fue una bandera política, una fachada moral.

Y sin el liderazgo del fundador, muchos muestran su verdadero rostro.

 

La doble moral se ha vuelto sello de casa en sectores de la 4T: mientras López Obrador era el centro de gravedad, más de uno fingió disciplina.

 

Los excesos de Morena ya debilitan al partido oficialista.

Todo mundo se enteró de lo que algunos hicieron en las vacaciones de verano 2025.

 

Circularon imágenes de Mario Delgado (Lisboa), Ricardo Monreal (Madrid), Miguel Ángel Yunes Linares —recién panista–morenista— (Capri) y Enrique Vázquez, cercano a Monreal (Ibiza).

Hoteles “fifís”, restaurantes nices exclusivos, tiendas de lujo.

 

Morena aún está a tiempo de reivindicar el rumbo y evitar mayor desgaste: por unos, pagan todos. Y ojo: las intermedias de 2027 están a la vuelta de la esquina.

 

La oposición —los llamados “prianistas”— ya tienen argumentos para contraatacar.

 

Gracias, y si Dios nos deja, nos leemos en la siguiente entrega…

 

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