POR FRED ESTRADA
En torno al panteón del Carmen hay varias leyendas, entre ellas, cuentan que dos figuras femeninas cobraban vida en la noche, aterrorizando a quienes cruzaban su camino con sus ojos ardientes que parecían irradiar fuego.
El Barrio del Carmen es uno de los más antiguos y emblemáticos de la ciudad de Puebla, ubicado al sur del Centro Histórico.
El cementerio de Santa María del Carmelo era descrito en el libro Las Calles de Puebla de Hugo Leicht como un sitio majestuoso de forma octagonal, embellecido con árboles y flores en su centro.
Contaba con cuatro corredores adornados con columnas góticas y un gran portón de estilo dórico. Junto a este portón, se encontraban dos figuras femeninas que representaban a “la parca”, una imagen que con el paso del tiempo, alimentó diversas leyendas y mitos en el barrio.
Las esculturas romanas del Panteón del Carmen, conocidas popularmente como “las lloronas” o “las comadres”, tienen un trasfondo lleno de misterio y superstición, pues se decía que estas figuras femeninas, colocadas a ambos lados del portón del cementerio, cobraban vida durante la noche.
Las historias populares aseguran que se les escuchaba discutir de forma acalorada hasta el amanecer, momento en que, de manera inexplicable, volvían a su posición original.
Además, se aseguraba que estas esculturas se movían para asustar a cualquier persona que se atreviera a deambular por el cementerio después del anochecer.
