POR ALEJANDRO VILLEGAS
En una acción de evidente desobediencia civil, alrededor de 80 millones de teléfonos celulares no han sido vinculados y sólo lo han hecho aproximadamente 60 millones, lo que pone de manifiesto que la acción no se socializó de manera adecuada.
En los hechos, el grueso de quienes han realizado el registro son las dependencias e instituciones oficiales, así como las empresas, además de las personas que tienen contratado un plan.
Esto sin dejar de lado las personas cuya actividad cotidiana depende en gran medida de contar con una línea abierta.
Sin embargo, los números al momento dejan en claro que un elevado volumen de usuarios de telefonía celular podrían echar abajo la pretensión inicial de no conceder una prórroga y quizá en una acción posterior dejar sin efecto el decreto.
Por su parte, las empresas del sector han hecho lo suyo, al manifestar las implicaciones que tendría la suspensión de millones de líneas de telefonía celular.
En tanto, lo cierto es que la venta de chips se mantiene como una actividad cotidiana en todo tipo de establecimientos comerciales, sin la obligación por parte de los vendedores de contar con un registro confiable de quienes los adquieren.
En paralelo, la tecnología avanza hacia la implementación del denominado e-chip, que llevará a la desaparición paulatina de los chips tradicionales.
Por otra parte, un elemento al que se ha dado poca difusión es la forma en la que una persona ya sea física o moral, puede verificar qué líneas de telefonía celular están vinculadas a su CURP, así como la forma de realizar una desvinculación responsable.
Al margen de todo, se aprecia que finalmente la autoridad se doblará y concederá un prórroga, aunque al momento la ciudadana presidenta se resista a aceptarlo abiertamente.
Vox Populi Vox Dei
Realidades
Haiga sido como haiga sido, México aseguró su pase, como líder de grupo, a la segunda ronda y primera de eliminación directa del Mundial 2026 de la FIFA.
Lo evidente es que la selección ganó ante Corea, pero no convenció, no logró imponerse en la cancha y mostrar un dominio pleno que se traduzca en confianza.
El gol es consecuencia de un error garrafal, que fue aprovechado con tino y oportunidad, pero no como consecuencia de una estrategia y desempeño grupal.
Tras el gol, México trató de resguardarse, se echó atrás y el gol de Corea estuvo a punto de caer en al menos tres ocasiones.
El nivel de celebración de los aficionados en plazas como La Minerva y El Ángel de la Independencia, exhibe la urgencia que tienen de un placebo.
En estas circunstancias la objetividad e imparcialidad son superadas, por una borrachera festiva, en la que se sobredimensiona el escenario.
