Luego de los días más fuertes de la pandemia, los poblanos hemos enfrentado la cola de la interminable cuarentena, las estrecheces económicas de la desaceleración comercial e industrial; y las incongruencias del delegado del bienestar Rodrigo Abdala.
Lejos de sensibilizarse sobre la gran complejidad del fenómeno epidemiológico, de la situación local, nacional y mundial del covid-19 y sus consecuencias, Rodrigo Abdala se ha propuesto como meta principal, no dar la cara, no dar razón de su trabajo, no participar en ninguna rueda de prensa, no dar entrevistas y no hacer nada.
Otro de los datos más fuertes, es que los fondos para la reactivación económica simplemente no se ven; hay muchas inconformidades y sospechas fundadas de que las ayudas no llegan y alguien más las intercepta; de hecho ya hay una investigación formal del caso en la auditoría superior de la federación de que hay un manejo turbio al respecto; quien esto escribe, ayudó a inscribirse a 5 comerciantes en pequeño para tal fin, y el dinero nunca llegó, y cuando los acompañé a las oficinas centrales de la secretaría del bienestar en la ciudad de México; nos dijeron que ya les habían dado el dinero, o que por lo menos ese era el reporte que tenían.
Para entender la situación, hay que destacar la secuencia de los hechos, el modus operandi, la estrategia verbal a los presuntos beneficiarios, y las decepciones de los aspirantes a ese beneficio en una secuencia alfanumérica:
1.-primero les toman sus datos, le dicen que no es seguro que reciban la ayuda, que es por tandas y que sería entregada entre la primera y la segunda quincena de febrero.
2.-cuando los usuarios hablan por teléfono, les dicen que no es seguro que lo reciban, que de hecho casi nadie ha recibido dinero, que no se sabe si lo van a recibir… y es más, que es casi seguro que no lo reciban.
3.-luego les hablan para que firmen unos papeles para que reciban el dinero, luego de firmados los papeles nunca les vuelven a hablar, cuando van a las oficinas del bienestar nunca los reciben, ni les toman las llamadas y si finalmente van a la capital del país para pedir informes, les dicen que ya entregaron su dinero, que ya los ayudaron pues.
4.-para quienes encaran al super delegado Rodrigo Abdala, inmediatamente trata de llamar a la policía para evitar el enfrentamiento, y de hecho ya no le da la cara a nadie, sus ayudantes y asistentes lo hacen, para deshacerse de los quejosos.
5.-si los aspirantes a recibir el beneficio monetario persisten, son amenazados con fincarles cargos penales y con eso tratan de evitar quejas al respecto.
Pero las gracias del señor Abdala no terminan ahí, ya que las jornadas de vacunación fueron un verdadero martirio, pues la desorganización es terrible y las molestias aumentan siempre, ya que no hay un control eficaz, no se respeta la sana distancia, las jornadas son un fastidio, los beneficiarios no son los más pobres; sino los más ricos, prueba de ello fue la presencia de Tony Gali Fayad en la fila de las vacunas, a quien le dieron un lugar de privilegio, así como muchos otros distinguidos miembros de la colonia libanesa, a quienes les dieron preferencia de ser vacunados, antes que a los más pobres ancianitos de Puebla, y en verdad eso no se vale.
Por ello, finalmente es muy justo que haya una evaluación a fondo del actuar de este gris funcionario, tanto por la auditoría superior de la federación, así como por la secretaría de la función pública, para que este tipo de conductas se corrijan, pues no es posible que las cosas pasen, tal y como han venido sucediendo en esa dependencia.
