• 13 de febrero de 2026

Sarampión

POR ALEJANDRO VILLEGAS

El incremento en el número de casos de sarampión y el registro de muertes por esa enfermedad, no son tomadas con la seriedad que se requiere por la 4T.

Una cosa es que ese comportamiento se presente en varios países y otra que se asuma como un justificación.

El sector salud de México, pasada la emergencia y aislamiento social que se impusieron por el Covid, al menos tres años antes bien pudo realizar una campaña intensa de vacunación, no sólo contra sarampión sino también para estar prevenidos ante el eventual surgimiento de otras enfermedades.

Pero por las circunstancias que hayan sido, lo evidente ahora es que no se hizo nada y la campaña de vacunación que hoy se realiza no está acompañada de una campaña de promoción en tiempos oficiales, ni es reforzada con llamados constantes desde palacio nacional, como los que se realizan en torno al concepto de soberanía.

En los hechos de poco sirve que se asegure que se cuenta con las dosis suficientes del biológico si no hay claridad en la información para lograr que se apliquen.

Lo que se aprecia es a un sector salud y un gobierno reactivos que tratan de hacer frente a toro pasado a lo que debiera ser una emergencia de salud, con simples paliativos, como el hecho de aplicar vacunas en torno a lugares donde se detectan casos, sin precisar en cuánto tiempo las personas que son vacunadas quedarán protegidas.

Lo evidente es que se apuesta a que la presencia del sarampión se normalice y el número de casos no aumente, al margen de que no todos los sectores de la población, primordialmente los adultos mayores no están contemplados como objetivos prioritarios de la vacunación.

La versión que se esgrime desde palacio nacional parece incompleta, ante el panorama general que se aprecia en torno a los casos de sarampión y su propagación.

Confusión
La explicación en torno al rapto y asesinato de un grupo de mineros, en Sinaloa, es burda y elemental, por la forma en que es presentada se aprecia más como un recurso para relajar la tensión derivada del caso.

Los testimonios de los detenidos como presuntos responsables o partícipes en los hechos, son el punto de referencia, pero de ahí a que sean veraces hay una distancia que zanjar.

A fin de cuentas, la 4T está confiada en que su versión será tomada, por el pueblo bueno como verdad absoluta.

Caigamos en oración.

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