POR ALEJANDRO VILLEGAS
Durante el fin de semana, mediante declaraciones banqueteras la ciudadana presidenta proyectó su verdadera posición ante la detención de Nicolás Maduro, que se alejó de toda estridencia.
Se pronunció por la no intervención, apeló al derecho internacional y a la ONU, expresó su condena, declaraciones que se acompañaron con un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores, pero sin llegar al plano formal.
No se emitió una nota diplomática, ni se promovió una acción formal ante a ONU, todo quedó en la estridencia que fue secundada por la claque gubernamental.
Por lo que hace a las declaraciones el ciudadano presidente 47 sobre la operación de cárteles en México, recuperó el discurso de la buena relación y la cooperación, en materia de seguridad.
Y por supuesto recordó que la administración estadounidense debe evitar el trasiego de armas hacia territorio mexicano.
La ciudadana presidenta está consciente de todo lo que está en juego, en principio más allá de la realización del Mundial de Futbol, la relación político comercial con Estados Unidos.
La vecindad y dependencia económica con Estados Unidos, son elementos que, por más que se quiera negar, tienen mayor peso que las opiniones y posicionamientos expresados de manera efímera por el machuchón mayor.
En el fondo, las y los venezolanos han hecho menor alboroto, y tratan de seguir de frente, para ajustarse a las circunstancias, mientras en otras latitudes sudan calenturas ajenas y perciben temores, llevados por una suerte de paranoia culposa.
La división de opiniones en redes, solo deja en evidencia, que se trata de politizar más allá de lo elemental un tema en el que México está lejos de tener una injerencia directa.
Las lecturas política y social son diversas, pero se trata de magnificar una condena que está muy lejos de ser mayoritaria, espontánea y verdadera.
Tren
Evidente si se pusiera a misma vehemencia y atención al caso del descarrilamiento del tren interoceánico, las indagatorias ya habrían arrojado resultados, al menos preliminares.
Y por supuesto, se dejaría de tratar de darle vuelta a la página.
Los daños provocados, principalmente en San Marcos, Guerrero, son otro pendiente local, que debiera atenderse con celeridad, en lugar de atender agendas ajenas, por más presiones que se reciban de ya saben quién.
