• 7 de enero de 2026

2026: El año de decisiones en Puebla

POR JORGE CASTILLO

*A la memoria de Anis

En Puebla entra a un 2026 visualizando ya el 2027.

Y es que lo que viene no es una simple elección, es la definición del pulso político de la entidad.

Si en 2024 y 2025 fueron años de consolidación de figuras y de debate público, este nuevo ciclo obliga a mirar con lupa lo que hasta ahora ha funcionado y lo que todavía está por definirse.

El entorno político en Puebla muestra una mezcla de pragmatismo y tensión.

Por un lado, el gobernador Alejandro Armenta Mier, con una evaluación sobre el promedio de aprobación de gobernadores que lo sitúa en niveles altos a nivel nacional, ha logrado posicionarse como un actor central en la entidad, con discurso de cercanía ciudadana y una visión administrativa que busca remarcar la gobernabilidad como herramienta de estabilidad y desarrollo.

El gobernador ha tenido que equilibrar la agenda social con la política interna de Morena, haciendo malabares para contener aspiraciones y al mismo tiempo evitar fracturas profundas que puedan pasar factura en 2027.

En la capital del estado, el alcalde Pepe Chedraui Budib representa una pieza fundamental en este rompecabezas.

Su administración ha mostrado resultados tangibles, como avances en materia de seguridad ciudadana y servicios públicos que le han valido reconocimiento en encuestas especializadas.

La posible reelección de Chedraui, o su sucesión, es tema obligado de conversación.

Encuestas recientes muestran un respaldo significativo hacia su persona, aunque también el electorado demanda propuestas de largo plazo.
Pero Pepe Chedraui, no está solo en ese camino al 27.

2026 ya ha plantado banderas tempranas dentro de Morena y sus aliados, con nombres como José Luis García Parra, coordinador de gabinete estatal y Laura Artemisa García Chávez.

Aunque suena entre los tres saldrá la candidatura, otro que se asoma es Justino Joaquín Espidio Camarillo, actual secretario general del ayuntamiento de Puebla.

Compiten sin competir, al menos hasta el momento.

Pero también está la presencia de figuras opositoras, como Mario Riestra Piña, actual dirigente estatal del Partido Acción Nacional (PAN).
Mario, está primero limpiando la casa, lo que ha hecho bien, logrando controlar las áreas estratégicas.

Ahora en 2026, tendrá que apuntalarse, ya que podría buscat nuevamente la candidatura, buscando la revancha.

Trabajos
Pero 2026 también obliga a revisar proyectos de gestión, no solo nombres.

En la agenda estatal del gobierno de Alejandro Armenta, el plan de desarrollo 2024–2030 busca consolidar ejes estratégicos.
Será un año de obras para el gobierno estatal, con el Cablebus como el proyecto estrella.

Igualmente, en la capital, las inversiones en infraestructura urbana como bacheo, alumbrado, modernización de espacios públicos y alianzas con universidades son fundamentales.

2026 es la antesala de la guerra política.

El electorado poblano está más exigente que nunca, que aspira a políticas públicas que funcionen para quienes viven en las calles.
Esa será la clave de triunfos y derrotas.

Tiempo al tiempo.

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