• 27 de julio de 2026

Melitón Lozano: El gran impostor de la 4T

PUEBLA HOY / POR FERNANDO HOYOS

¿Qué le hace pensar o creer a Melitón Lozano que la política es un negocio estrictamente familiar?

Y que cada tres años, debe actuar bajo la narrativa de que solo él, y su esposa tienen el derecho divino a las candidaturas.

Pese a su desgastada y turbia trayectoria, el exsecretario asegura que su mujer y él, son  la única opción viable. De manera cínica, subió un video a sus redes presumiendo unas supuestas encuestas.

Ahí asegura son los «mejores posicionados»  para gobernar Izúcar de Matamoros o bien las diputaciones. Con total descaro, solo le faltó postular a sus hijos para completar el cacicazgo de la izquierda en la región mixteca.

Hagamos memoria: durante más de 24 años, este personaje se adueñó de la izquierda.

Surgió de la nada en 2002 pasó por encima de luchadores sociales que desde 1988 que iniciaron con Cuauhtémoc Cárdenas y que crearon el Frente Cívico Matamorense, fue así como secuestró la lucha democrática en toda la Mixteca Poblana.

Aquel que alguna vez se hizo llamar, con soberbia, el “Profesor de la Esperanza”, desplazó en 2002 al doctor Manuel Madero para arrebatarle la alcaldía al priismo e incluso en el 2018 pretendió meter a la cárcel a su padre político Manuel Madero quien lo sacó de pobre.

Pisoteó a los verdaderos líderes sociales,  usando al PRD. Pero su suerte cambió en 2006, cuando Jorge Estefan Chidiac lo aplastó en las urnas federales.

En 2010 logró colarse como diputado local por el PT, con un papel gris y sumamente mediocre. Como buen oportunista, revivió en 2018 colgándose de la arrolladora ola de López Obrador.

Ganó la presidencia municipal, pero su ambición pudo más y botó el cargo a los pocos meses. Se supo vender con Miguel Barbosa como la «mente brillante» para dirigir la SEP en Puebla.

Al irse, dejó como títere a su suplente, Benjamín Hernández, para “manipular y ordeñar” el Ayuntamiento. En 2024 quiso hacer lo mismo con Irene Olea, pero al ser rechazado, le declaró una guerra cruel y sin cuartel.

Durante el trienio de su esbirro, Melitón se hizo de inmuebles en Izúcar, Puebla capital y hasta en Colombia, negocios, farmacias y terrenos de siembra de caña. Usó presuntamente a la familia de su esposa como prestanombres por miedo de ir a la cárcel.

E incluso su director de SOSAPAMIM, Justiniano Ruiz Tirado compró terrenos en Cuetzalan para desarrollos turísticos.

Pero volviendo al tema Melitón en la SEP, en lugar de innovar programas educativos para estudiantes y escuelas, se le acusó de vender más de 800 plazas. Barbosa lo cesó de manera fulminante y le inició diversas carpetas de investigación penal.

La repentina muerte del exgobernador en 2022 fue lo único que lo salvó de pisar la cárcel. Hoy camina impune, olvidando que llegó a la grilla con morral, huaraches y bicicleta de lechero.

Esa falsa austeridad republicana que predica; se puede ver en donde sea, y apara muestra basta un botón:  la casa que rentaba, terminó comprándola, hoy viaja en camionetas último modelo. Predica la izquierda con la boca, pero con la mano presuntamente cobraba los «moches» de la obra pública.

Su humanismo es falso, por su arrogancia cuando tiene poder, y su formación de Izquierda de igual manera, debido a que su maestría y doctorado los curso en la IBERO, cuando ya comía con manteca y no en la BUAP donde lo hacen los verdaderos luchadores sociales.

Su doble moral es histórica: en 2003 pactó impunidad absoluta con Melquiades Morales. A cambio de que le aprobaran sus cuentas públicas como alcalde, guardó silencio sobre su antecesor.

Tras 25 años de vivir del erario poblano, su apetito voraz y su desfachatez no han tenido límite. El cinismo lo desborda al pretender seguir viviendo del presupuesto público sin cansarse.

Que salga con alto conocimiento en las encuestas no significa absolutamente que la gente lo quiera. Ser tristemente célebre por escándalos no se traduce, bajo ninguna óptica, en intención de voto.

En Izúcar de Matamoros no lo recuerda la ciudadanía por una sola obra de impacto social en sus dos gestiones. Debería agradecer a Chidiac, a través de Sergio Salomón y hasta Armenta que  le perdonaron ir a la cárcel, y no ahora andar exigiendo candidaturas.

De plano si es que conoce la pena, mejor irse a disfrutar de “lo robado” o bien cuidar a sus nietos y no seguir siendo un “parásito de la política” …

Gracias.

 

Si Dios nos deja

 

Nos vemos cuando nos leamos.

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