• 9 de junio de 2026

Atlixco 2027: Morena entra en zona de turbulencia

PUEBLA HOY / POR FERNANDO HOYOS

La carrera por la alcaldía se acelera, crecen los aspirantes y la unidad comienza a ponerse a prueba.

 

En Atlixco, uno de los municipios políticamente más codiciados de Puebla, la sucesión municipal ya comenzó a mover piezas, despertar ambiciones y tensar relaciones dentro de los grupos de poder.

 

A más de un año de la definición formal de candidaturas, la disputa por la postulación de Morena y sus aliados ya está abierta. Hoy, la realidad es simple: no hay nada para nadie.

 

Con el paso de las semanas, la lista de aspirantes crece y, al mismo tiempo, el ambiente político comienza a enrarecerse. Lo que parecía un terreno controlado por el grupo gobernante se ha convertido en una competencia donde cada actor busca posicionarse antes de que llegue la hora de las decisiones.

 

La primera en levantar la mano fue Ana Laura Altamirano, actual secretaria de Desarrollo Rural del gobierno estatal. Sin embargo, su eventual candidatura enfrenta resistencias dentro del grupo político que actualmente domina la escena atlixquense, integrado principalmente por Morena y el Partido del Trabajo.

Incluso, aunque pocos lo expresan públicamente, dentro del PT persiste la idea de competir con mayor autonomía e, incluso, impulsar un perfil propio. En ese escenario aparece el nombre de Francisco García, actual tesorero municipal, quien cuenta con simpatías en algunos sectores de ese partido.

Pero la verdadera pieza del tablero sigue siendo la alcaldesa Ariadna Ayala. Aunque se habla de una posible candidatura a diputada federal, en los círculos políticos de Atlixco se comenta que esa opción no termina de convencerla. Su prioridad, aseguran quienes conocen el movimiento interno de su grupo, sería mantener el control político del municipio y conservar la influencia que ha construido durante los últimos años. Sin embargo, esa posibilidad no necesariamente coincide con los planes de quienes toman las decisiones más importantes en el escenario político poblano.

 

Dentro del mismo Partido del Trabajo también aparece como alternativa la regidora de Turismo, Valeri Barchs Aburto, quien poco a poco ha comenzado a ser mencionada en las conversaciones rumbo a 2027. Por Morena, otro de los nombres que busca abrirse camino es el del empresario restaurantero y constructor Jesús Luévano, personaje que ha intensificado su presencia pública y que, según diversas versiones, también mantiene acercamientos con sectores del PAN.

Otro actor que no puede descartarse es Juan Manuel Vega Rayet, actual subsecretario de Movilidad estatal. Su nombre sigue presente en distintos análisis políticos y, aunque también es considerado para una diputación local, mantiene vigencia como una posible carta para la alcaldía.

En la oposición, particularmente en Acción Nacional, los movimientos también han comenzado. Los nombres que más se escuchan son los de Rodrigo Corona Galindo, dirigente municipal panista, y Benjamín Minuti López Velarde, quienes buscan convertirse en la opción competitiva del blanquiazul para enfrentar a la coalición gobernante.

Quien prácticamente quedó fuera de la contienda es el general Arturo Solano, exdelegado de Bienestar en Atlixco. Su salida del cargo terminó por debilitar sus aspiraciones políticas, luego de que fuera señalado por adelantarse a los tiempos electorales.

 

A la lista de prospectos también se suman la diputada local Modesta Delgado Juárez, cuya gestión ha generado opiniones divididas entre distintos sectores del distrito, y la exdiputada Lupita Muciño, quien continúa apareciendo en diversos ejercicios de medición política.

 

La elección no será un trámite

Aunque Morena mantiene una estructura sólida en Puebla, la percepción de invencibilidad ya no es la misma que hace algunos años. Las disputas internas, el desgaste natural del ejercicio de gobierno y el surgimiento de nuevos liderazgos han comenzado a modificar el escenario político. A ello se suma un contexto económico internacional complejo que podría impactar el ánimo social en los próximos meses.

 

Por eso, en Atlixco la definición no deberá recaer únicamente en afinidades políticas o acuerdos de grupo. La candidatura tendrá que construirse con base en resultados, posicionamiento y capacidad real de competencia. Porque si algo demuestra hoy el mapa político del municipio es que la contienda ya comenzó y que, por primera vez en mucho tiempo, el resultado no parece estar escrito de antemano.

 

La batalla por Atlixco apenas comienza y Morena ya no la tiene tan segura como antes por la embestida que enfrenta de Estados Unidos, donde se avecina un tsunami.

 

Gracias. Y, si Dios deja, nos vemos cuando nos leamos.

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