PUEBLA HOY / POR FERNANDO HOYOS
Morena comenzó a ordenar la carrera rumbo a las elecciones de 2027. El objetivo es claro: poner reglas a los aspirantes y frenar, al menos en el discurso, las campañas anticipadas que ya empiezan a asomarse en distintos estados.
La dirigencia nacional del partido definió que antes de que la ley permita registrar precandidaturas formales, se nombrarán “coordinadores municipales, distritales locales y federales”. En la práctica, serán los perfiles que más adelante competirán por las candidaturas.
Es decir, una figura política conocida en Morena: cargos organizativos que funcionan como antesala de las candidaturas.
Reglas internas y mensajes políticos
Durante el Consejo Nacional realizado el sábado 7 de marzo, Morena estableció varias restricciones para quienes aspiren a un cargo de elección popular.
Entre ellas destacan: evitar actos anticipados de campaña, prohibir el nepotismo y cerrar el paso a las llamadas “herencias políticas”. Un mensaje que muchos interpretan como una señal directa hacia casos polémicos dentro del propio movimiento.
También quedaron prohibidas prácticas comunes en la política tradicional:
promoción en espectaculares, uso de recursos públicos, entrega de despensas o electrodomésticos, organización de eventos ostentosos o campañas de desprestigio contra otros aspirantes.
La lista incluye además la difusión de información falsa, el acoso digital y hasta la simulación de pertenecer a grupos vulnerables para obtener ventajas políticas.
En otras palabras, Morena intenta marcar distancia de viejas prácticas… aunque la verdadera prueba será si sus propios militantes respetan estas reglas.
Los tiempos de la carrera electoral
El calendario interno también quedó definido.
El registro para aspirantes a gubernaturas será el 22 de junio; para diputaciones federales, el 3 de agosto; para presidencias municipales, el 21 de septiembre; y para diputaciones locales, el 8 de noviembre.
Todos los perfiles serán seleccionados mediante encuestas y designados como coordinadores en defensa de la transformación, figura que posteriormente se convertirá en candidatura formal para 2027.
En el caso de Puebla —y de otros 16 estados— será el 21 de septiembre de 2026 cuando se conozcan los nombres de quienes competirán por las alcaldías.
La pregunta inevitable es si realmente habrá piso parejo o si, como ha ocurrido antes, las reglas terminarán doblándose desde dentro del propio partido.
PT y Verde: aliados incómodos para la reforma electoral
Mientras Morena ordena su proceso interno, otro frente político se complica: la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Paradójicamente, sus aliados tradicionales —el PT y el Partido Verde— no están completamente alineados con la iniciativa.
La reforma busca, entre otros puntos, abaratar las elecciones, reducir recursos a los partidos políticos y modificar la forma en que se eligen los diputados de representación proporcional.
También plantea eliminar una capa de legisladores en el Senado, fortalecer la fiscalización electoral, ajustar los tiempos de radio y televisión y regular el uso de inteligencia artificial en propaganda política.
Incluso abre la puerta a una representación migrante dentro del Congreso.
Los números no alcanzan
Pero el problema no es el contenido de la reforma, sino los votos.
Para modificar la Constitución se requiere mayoría calificada en la Cámara de Diputados: 330 votos. Morena tiene 253, por lo que necesita 77 más.
Sin embargo, los números no cuadran.
El PT ya expresó reservas sobre la iniciativa y el Partido Verde tampoco garantiza su respaldo pleno. Y, por supuesto, PRI, PAN y Movimiento Ciudadano no tienen intención de rescatar la propuesta.
Con este escenario, la conclusión parece inevitable: la reforma electoral difícilmente prosperará.
Así están las cosas en la política nacional.
Morena organiza su sucesión rumbo a 2027, mientras sus aliados comienzan a marcar distancia en temas clave. Una señal de que, incluso dentro del bloque gobernante, la unidad no es absoluta.
Gracias.
Y si Dios lo permite, nos vemos… cuando nos leamos.
