PUEBLA HOY / POR FERNANDO HOYOS
El 2026 no será un año más. Será decisivo. Un punto de quiebre rumbo al proceso electoral de 2027.
Se trata de una auténtica aduana política, donde comenzarán a perfilarse candidatas y candidatos a diputaciones federales, locales y presidencias municipales.
En el segundo trimestre de este año, el gobernador Alejandro Armenta —sin duda, el gran elector en Puebla— comenzará a delinear a sus “corcholatas”. Los tiempos ya no esperan.
La joya de la corona en 2027 será la disputa por la capital del estado. Puebla capital concentra poder, presupuesto y proyección política.
Morena lo sabe. El PAN y Movimiento Ciudadano también. Incluso lo que queda del PRI es consciente de ello.
Lo que estará en juego no es menor: 217 alcaldías, 16 diputaciones federales y 26 diputaciones locales. Un tablero completo de poder.
En Morena, dos figuras pesan más que nadie en la toma de decisiones. La primera, la presidenta Claudia Sheinbaum, quien podría influir directamente en Puebla capital y en algunas candidaturas federales.
Sin embargo, el desgaste político que enfrentó el partido tras el llamado “noviembre negro de 2025” —marcado por el asesinato del alcalde Carlos Manzo, los bloqueos nacionales por el precio del grano, el huachicol fiscal y los excesos de figuras cercanas al poder— impactó también en la narrativa presidencial.
Por ello, en los círculos políticos se habla de una estrategia clara: ceder la operación política de 2027 a las y los gobernadores de Morena, para que sean ellos quienes garanticen triunfos y entreguen cuentas.
En ese contexto se entiende el cierre de año del gobernador Alejandro Armenta. Su informe de resultados por el primer año de gobierno fue un mensaje político de fondo y forma.
El 2026 arrancó con reuniones estratégicas. Primero, con periodistas que cubren la fuente de gobierno. Luego, el 9 de enero, con directores y dueños de medios de comunicación.
Ahí dejó claro que recorrerá un carrusel de entrevistas, habló de su trayectoria, reconoció la crítica y defendió la libertad de expresión.
El pasado fin de semana sumó una reunión más: con su gabinete ampliado. El mensaje fue contundente. Trabajo, compromiso y resultados, pero siempre dentro del marco de la ley. De lo contrario, habrá consecuencias.
El 2026 es preelectoral, sí, pero también es un año de decisiones. Morena ha adelantado los tiempos por su agenda política y por los acuerdos con el PT y el Partido Verde.
La incertidumbre está en la propuesta presidencial de Reforma Electoral, que plantea eliminar senadurías y diputaciones plurinominales. Una postura que no comparten ni petistas ni verdes.
Mientras se definen esas reglas, los tiempos se aceleran. Cada quien quiere saber qué le toca. Más aún cuando en al menos tres de las 17 gubernaturas en juego en 2027 —Guerrero, San Luis Potosí y Zacatecas— hay fuertes señalamientos de nepotismo.
En Nuevo León, el caso es similar. El gobernador Samuel García busca imponer a su esposa, ahora desde Movimiento Ciudadano.
En Puebla, el escenario es distinto. Alejandro Armenta tomará las decisiones finales. Esta vez, sin margen para disputas internas. Ya no habrá negociaciones como en 2024, cuando sacrificó a sus propios prospectos.
Los procesos internos ya arrancaron de manera extraoficial. A inicios de 2027, las candidaturas estarán listas para validarse ante las autoridades electorales.
Por eso, en Morena todos comenzaron a moverse.
En nuestro medio impreso se terminaron las vacaciones. Vamos con todo este 2026, deseando salud, prosperidad y claridad política.
Gracias.
Si Dios lo permite, nos vemos cuando nos leamos.
Feliz 2026 y muchas bendiciones.
