La historia de la Vía Atlixcáyotl, sin duda una importante arteria vial que conecta a la ciudad de Puebla con la autopista que conduce a Atlixco, data de la gestión de Mariano Piña Olaya.
Una via de comunicación que conecta con el Periférico Ecológico, la avenida de las Torres, el bulevar del Niño Poblano y el bulevar Juan Pablo II, entre otras vialidades. Y que tuvo entre uno de sus principales acceso el Puente 475, construido durante la gestión de Enrique Doger, 2005-2008, como alcalde capitalino.
En general el proceso de desarrollo comenzó en 1990, durante el gobierno de Mariano Piña, con la expropiación de terrenos en la zona.
Posteriormente se puso en marcha el programa para la reserva territorial durante el gobierno de Manuel Bartlett y Melquíades Morales, en los años de 1993 a 2005, con lo que se inició el desarrollo urbano y comercial de la zona.
Un elemento peculiar es que en general la Vía Atlixcáyotl es compartida, por así decirlo, en términos territoriales por al menos dos municipios, Puebla y San Andrés Cholula.
A lo lago de los años y las administraciones la Via Atlixcáyotl ha sufrido una transformación importante, que ha abarcado a todas las gestiones. Incluidas las gestiones de Mario Marín, Rafael Moreno Valle, Tony Gali, Miguel Barbosa, Sergio Salomón y por supuesto la actual a cargo de Alejandro Armenta.
Entre otras acciones, destacan la ampliación de sus carriles y la puesta en operación de cámaras para la aplicación de fotomultas, la construcción un distribuidor vial, a la altura de Periférico Ecológico y la reubicación, de la caseta de peaje.
Durante su existencia, a la Vía Atlixcáyotl se ha incorporado elementos diversos como la ciclovia y, recientemente, un puente especial, a la altura del CCU de la BUAP.
Además de acciones concretas como la ubicación de un semáforo, a la altura de la vista y un puente deprimido, antes de llegar al lugar en donde actualmente se ubica la caseta de peaje.
Lo evidente es que la Vía Atlixcáyotl se encuentra en un desarrollo y actualización constantes, que de manera obligada se ligan a polémicas relacionadas con la movilidad no solo vehicular, sino también de personas.
Y por supuesto a partir de que sobre la Vía Atlixcáyotl circulan cotidianamente un importante volumen de motociclistas, automovilistas y unidades de transporte público, la vigilancia tanto presencial como remota es un tema ineludible.
Uno de los principales cuestionamientos en torno a la Vía Atlixcáyotl es el hecho de que se hayan eliminado algunos semáforos, aunada por supuesto a la necesidad de que se instale un mayor número de cámaras de videovigilancia y por supuesto que se incremente la vigilancia en la zona.
Este último punto, debido a dos factores primordiales. En primer lugar, la realización de arrancones sobre esa arteria vial y la segunda, el elevado número de percances viales que se ha registrado y en los que la constante es que se rebasa el límite de velocidad establecido.
