POR FRED ESTRADA
En Puebla, el caso del diputado Mario Miguel Carrillo Cubillas, en el plano del nepotismo es representativo no de ahora, sino desde hace tiempo y va más allá de su parentesco con el ahora secretario de Educación Pública.
En el fondo hay información de acuerdo a registros periodísticos de que tiene familiares no solo en la Cámara de Diputados en la que logro la reelección en 2024, sino también en los gobiernos federal y de la CDMX.
Ciertamente, en el pasado reciente, la 4T ha establecido directrices en contra del nepotismo y el reelección, pero el tema no es nuevo.
Incluso en el pasado reciente, alcanza al ex presidente Andrés Manuel López Obrador ocupa hoy un puesto de primerísimo nivel en Morena, o la dirigente de ese instituto cuya hermana es fiscal de la CDMX.
O Ricardo Monreal con un hermano en el poder legislativo y otro en la gubernatura de Zacatecas.
Pero va más allá, desde el sexenio de José López Portillo salto a la vista el nepotismo, cuando llamo a su hijo José Ramón como orgullo de su nepotismo.
Sin embargo, en la actualidad lo que salta a la vista es que mientras que en el discurso personajes como Mario Miguel Carrillo Cubillas dicen están en contra del nepotismo, hay datos que indican lo contrario.
Incluso podría presumirse la comisión de tráfico de influencias para que algunos familiares fueran contratados, por parte de algunos políticos.
Esta practica incluso se ha documentado en municipios poblanos como Cuautlancingo y Amozoc, al amparo de que no existen prohibiciones expresas para la contratación de familiares.
De ahí que quizá lo conveniente seria que se normará sobre el particular para establecer las líneas y límites sobre el particular.
Mientras no haya reglas claras del juego, personajes como Mario Carrillo Cubillas seguirán cuestionando el nepotismo en el discurso, mientras en los hechos algunos integrantes de sus familias, logran colocarse en cargos públicos.
