POR FRED ESTRADA
En los límites de Zacatlán y Chignahuapan se encuentra una de las cascadas más fascinantes de la región, el Salto de Quetzalapan tiene una caída de agua de casi 100 metros -alimentada por el río que proviene de la Laguna de Chignahuapan-, y está rodeada de vegetación.
Para llegar a la cascada, es necesario descender 365 escalones de piedra, uno por cada día del año.
Los habitantes de la zona aseguran que los duendes a veces quitan o agregan escalones, lo que agrega un toque de misticismo a la experiencia.
La cascada cuenta con una poza de aguas termales.
En la parte superior hay un centro turístico que ofrece diversas actividades de aventura y deporte extremo, como una tirolesa, un puente colgante, y un cable de alta tensión que invita a caminar a cuatro metros de altura sobre el río, activando tu adrenalina.
Además, cuenta con miradores, una cafetería, área de palapas, asadores, sanitarios y estacionamiento.
