• 18 de abril de 2026

En tiempo de la colonia, los sismos se median en oraciones

En las zonas rurales aún se conserva la costumbre de rezar cuando se registra un movimiento telúrico.

Durante La Colonia, como parte de la influencia religiosa, los movimientos telúricos eran considerados como una suerte de castigo divino.

En consecuencia, la población rezaba padres nuestros y ave marías, para pedir que cesará el movimiento.

Los sismos eran considerados un castigo divino ocasionado por los pecados de la población.

Ante un sismo, las campanas de las iglesias alertaban a la población y los habitantes comenzaban a rezar ya sea un padrenuestro o un avemaría.

Al terminar el sismo, la gente media su duración el número de oraciones que se habían realizado.

En esa época, la Iglesia tenía una probada y amplia influencia social, que le permitió modular el comportamiento de la población.

En la actualidad hay poblaciones en las que se conserva la costumbre de arrodillarse y comenzar a rezar en el momento en que se registra un sismo.

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