En Atlixco, Puebla, la tradición de vestir al Niño Dios para el Día de la Candelaria oscila entre los 100 y los 1,500 pesos, reflejando un profundo acto de fe y celebración.
Con el inicio de febrero, las calles de Atlixco se llenan de devotos en busca de atuendos para el Niño Dios, una práctica anual enmarcada en las celebraciones del Día de la Candelaria. La zona comercial alrededor de la calle 3 Sur y el mercado turístico Benito Juárez se convierte en el punto de encuentro para quienes desean continuar con esta venerada tradición.
La variabilidad en los costos de vestimenta, que va desde los 100 pesos para las figuras más pequeñas hasta los 1,500 pesos para las que alcanzan el tamaño de un bebé de dos a tres meses, muestra la diversidad de opciones disponibles para personalizar esta devoción. Esta gama de precios permite que personas de distintos estratos económicos participen en el ritual, demostrando que la fe trasciende el aspecto material.
La tradición dicta que, antes de disfrutar de los tamales y las enchiladas que se ofrecen como parte de las festividades del Día de la Candelaria, es necesario llevar al Niño Dios al templo para bendecirlo, simbolizando un acto de renovación y gratitud. Este ritual, además de ser un momento de comunión familiar y comunitaria, refleja la profunda religiosidad y las raíces culturales de Atlixco.
Este año, como en anteriores, la comunidad de Atlixco demuestra su compromiso con las tradiciones que forman parte integral de su identidad, participando activamente en el ciclo festivo que comienza con el Día de los Reyes Magos y culmina en el Día de la Candelaria, uniendo fe, tradición y cultura en una expresión colectiva de devoción.
