• 16 de abril de 2026

«A veces sólo como una vez en el día», su hija y nieto lo dejan en la calle

Aproximadamente desde hace seis meses y en plena pandemia, Carlos Solano Hernández, de 62 años, fue obligado por su propia hija y nieto a abandonar su hogar en la colonia Miguel Hidalgo. Desde entonces, el hombre ha tenido que dormir en la caja de un tráiler y en una casa de campaña en un área común en la zona de Bosques de San Sebastián. Un triciclo lo ayudaría a retomar su oficio como reciclador para no tener que depender de la caridad de los habitantes.

“Don Carlos”, -como se le ha acuñado en el vecindario-, recuerda que fue trabajador de la planta automotriz alemana Volkswagen, donde se desempeñaba como hojalatero y reciclador, oficios que le valieron algunos ahorros para comprar el terreno y casa del que fue echado por sus propios familiares.

Con melancolía en la mirada, Carlos recuerda que uno de sus vecinos, chofer de un tráiler que rentaba un espacio en la vía pública para estacionar su unidad, lo dejaba dormir en secreto en el camarote o en la caja seca del tractocamión, pues temía que le quitaran el lugar donde dejaba su vehículo, no obstante, todos los días alrededor de las 5 de la mañana, el propietario del tráiler despertaba a “Don Carlos” para que saliera sin que los colonos se percataran. A esa hora iniciaba su recorrido para recolectar material reciclable, que después vendía para comprar algunos alimentos.

Hace unos días, el sexagenario recibió un cargamento de block, ladrillo, bultos de cemento, arena y grava para la construcción -en común acuerdo con los colonos- de un cuarto, sin embargo, uno de los vecinos acusó que parte del terreno a utilizar, le pertenece, por lo que los planes detuvieron su marcha. Incluso “Don Carlos” bromea acerca de que el cemento se echará a perder por la humedad: “Que pase lo que tenga que pasar”, dijo con inocente sonrisa.

El hombre tiene conocimiento de que su esposa vive en casa de una mujer, a quien vio crecer cuando era pequeña en el municipio de Huejotzingo, aunque indicó que no puede ir para allá porque “no es su casa”.

Sobre su futuro no puede decir mucho, pues no sabe bien qué pasará con él, sin embargo, está consciente de que vive una situación muy difícil.

“Don Carlos” señaló que aún tiene fuerza, aunque no las herramientas para seguir trabajando, por lo que le gustaría tener un triciclo en el que pudiera trasladarse para recolectar material reciclable y mantenerse por sí mismo.

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The Puebla Times